Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

La profesionalización de las ciencias. Especifidades...

LA PROFESIONALIZACIÓN DE LAS CIENCIAS. ESPECIFICIDADES EN LA PROFESIÓN DEL DOCENTE

 AUTORA:

Ybelise Marcano. Universidad Bolivariana de Venezuela, Municipio Maturín, estado  Monagas.

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Comencé en esta Institución en el año 2005, como docente a tiempo convencional  en la Misión Sucre a cargo de la Unidad Básica Integradora Proyecto y las unidades curriculares Ciclos Biogeoquímicos y Calidad I, a partir del 2007 pase a formar parte de los docentes a Dedicación Exclusiva  en la Universidad Bolivariana de Venezuela continúo con la carga académica pero además coordino la Comisión de Proyecto encargada a nivel del eje oriental, que incluye los Estados Monagas, Sucre, Anzoátegui  y Delta Amacuro, de realizar las orientaciones metodológicas, hacer seguimiento a la actuación del docente en Proyecto en sus diferentes fases, planificar todo lo relacionado con el Trabajo Especial de Grado (asignar jurados, defensa oral, sistematizar la información), asesorar estudiantes, entre otras;  y  formo parte de la Comisión de Laboratorio encargada de contactar las diferentes instituciones del estado a fin de planificar las visitas guiadas a los laboratorios.

 RESUMEN

  El presente trabajo tiene como objetivo argumentar a favor de la importancia de la profesionalización  de los docentes universitarios como una vía efectiva para elevar la calidad de la educación superior. En las universidades, gran parte de los docentes son profesionales (arquitecto, médico, ingeniero, entre otros) que combinan sus actividades profesionales con la docencia, de allí la importancia de hacer de la misma una actividad profesional. La profesionalización en este nivel  es el resultado de un proceso de formación continua que exige no solo una elevada preparación teórica en las disciplinas y asignaturas que imparte, sino también en las cuestiones de la Didáctica de la Educación Superior, que le permitan actualizar su práctica docente y tomar decisiones acertadas sobre los cambios que debe introducir en su actuación como dirigente del proceso de enseñanza-aprendizaje universitario. Por tanto la profesionalización tiene un carácter individual en tanto implica la transformación consciente de los docentes para su desempeño profesional pedagógico pero se desarrolla y perfecciona de acuerdo a las exigencias del desarrollo económico social e histórico cultural. El aporte final apunta a la elaboración de una estrategia que contribuya a perfeccionar el desempeño  profesional pedagógico del docente del PFG Gestión Ambiental de la UBV.
 Palabras Claves: Profesionalización del docente, desempeño profesional pedagógico del docente

 ABSTRACT
  The present work has as aim argue in favour of the importance of the professionalization of the university teachers as an effective route to raise the quality of the superior education. In the universities, great part of the teachers they are professional (architect, doctor, engineer, between others) that combine your professional activities with the teaching, of there the importance of doing of the same professional activity. The professionalization in this level is the result of a process of permanent training that demands not only a high theoretical preparation in the disciplines and subjects that they give, but also in the questions of the didactics of the superior education, which allow him(her) to update your educational practice and to take decisions succeeded on the changes that  must introduce your action as leader of the university process of education - learning. Therefore the professionalization has an individual character while implies the conscious transformation of the teachers for your professional pedagogic performance but it develops and perfects in agreement to the requirements of the economic social and historical cultural development. The final contribution this one directed at the elaboration of a strategy that there helps to perfect the professional pedagogic performance of the teacher of the PFG Environmental Management of the UBV
 Key words: Professionalization of the teacher, professional pedagogic performance of the teacher

 INTRODUCCIÓN
  Todo saber dimana de la relación del ser humano con la realidad, originada en la actividad práctica; esa realidad objetiva que existe independientemente de la conciencia, abarca tanto la naturaleza en su infinita diversidad, como la vida social, con las ricas formas de expresión de la cultura y los intercambios entre las personas durante su actividad vital material y espiritual. Por tanto, el conocer es un hecho matizado por un doble carácter social e individual y como tal se actualiza constantemente según los intereses personales e institucionales en los cuales se ejerza una profesión u oficio.
  La profesionalización como proceso es una exigencia que deviene del desarrollo social y que como tendencia es deseable porque garantiza mayor calidad en el desempeño profesional.
  En el caso del docente universitario es una necesidad la profesionalización de su desempeño ya que por las especificidades propias de este nivel educativo se requiere de profesionales (arquitectos, ingenieros, administradores, entre otros), que no sólo investiguen sobre el contenido de la ciencia que enseñan sino también sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje en aras de provocar una reflexión autocrítica dirigida a su perfeccionamiento. Cuando esto no ocurre predomina una labor docente empirista, que ignora y menosprecia cualquier intento de reflexionar teóricamente o de aplicar innovaciones.
  El objetivo de esta ponencia es el de valorar la importancia de la profesionalización  de los docentes universitarios como una vía efectiva para elevar la calidad de la educación superior.

 DESARROLLO
  La ciencia, siendo una actividad humana sumamente compleja, constituye uno de los fenómenos culturales más importantes de nuestro tiempo. Dar una definición de ciencia no es fácil porque puede significar diversas cosas. Por ejemplo, la ciencia puede entenderse como: (i) un proceso investigador sistemático y el conocimiento resultante del mismo, (ii) un cuerpo de conocimientos ordenados en principios, leyes y teorías que explica el mundo natural que nos rodea: materia, energía y vida, (iii) una organización de personas (científicos) que tienen ideas y usan métodos y técnicas para desarrollar nuevos conocimientos (Asociación de Profesores Amigos de la Ciencia)
  Desde sus orígenes la ciencia moderna tuvo el sentido de lo útil y gran interés por los asuntos tecnológicos, una vocación que se ha ido incrementado sin cesar desde la segunda mitad del siglo XIX También se puede conseguir un significado adecuado de la práctica científica a partir de la articulación sistémica de sus dimensiones (i) técnica, (ii) organizativa y (iii) ideológica-cultural (Acevedo, 1997c, 1998a, b), más una dimensión (iv) afectiva o emotiva, que es subyacente a las anteriores, relativa a los sentimientos derivados de la experiencia personal con la ciencia.(Ibídem)
  Las dimensiones social,  cultural e  ideológica, permiten una ampliación del significado de la ciencia, que se conoce como el ámbito de la sociociencia; y  la dimensión afectiva compensa el énfasis puesto por los estudios sociales de la ciencia en lo comunitario frente a lo personal, incluyendo el papel de lo emotivo y la axiología propia de cada individuo; esto es, los sentimientos y los valores personales sobre la ciencia.
  El término ciencia es por tanto polisemántico; su acepción depende de la óptica desde la cual se examina, de la época histórica y el contexto particular socio-cultural, económico, político y educativo en el cual surge y se despliega el saber, así como de las referencias cosmovisivas sustentadas por cada especialista.
  Haciendo un recuento de diferentes autores, se constata que puede ser conceptualizada como:
 •    un sistema de conocimientos teóricos
 •    un proceso investigativo de producción de conocimientos
 •    una institución social especializada
 •    una forma de la conciencia social
 •    una fuerza productiva directa, entre otras.
  La filosofía de las ciencias surge como disciplina, con especificad propia, en el periodo entre guerras, a partir de la conformación en los años veinte de lo que desde 1924 se llamaría Círculo de Viena, un grupo de personas que se dedican sistemáticamente a reflexionar de manera filosófica sobre la ciencia, teniendo sus ingresos asegurados y pudiendo presentarse ante el mundo como filósofos de la ciencia.
  Cabe destacar que este proceso tuvo sus raíces en la constitución de agrupaciones de científicos, que empezó a tener relevancia a partir del siglo XVI, cuando por primera vez la actividad científica ya no fue vista como individual, sino que necesitaba colectivos de cooperación y debate (carácter social de la ciencia).
  La institucionalización de la ciencia fue un fenómeno más complejo si tenemos en cuenta que las universidades se mantenían fuera del mundo científico y técnico, ésta fue impulsada por las academias y asociaciones de aficionados a la ciencia, entre las cuales habría que destacar la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, creada en 1830, las sociedades astronómicas o de naturalistas, de entre las cuales  destaca la Société Astronomique de France (1887), entre otras.
  A finales del siglo XIX, coincidiendo con la institucionalización profesional de la actividad científica, la ciencia moderna occidental se apropió de la tecnología, la subordinó a lo abstracto y la exhibió como muestra del éxito de la aplicación de los conocimientos científicos teóricos; esto es, como el resultado tangible de un conocimiento de orden superior. Se estableció así un modelo de dependencia jerárquica de la tecnología respecto a la ciencia pura.
  En el ámbito educativo, el desarrollo del pensamiento pedagógico tiene lugar en Grecia y Roma con figuras tan sobresalientes como Demócrito, Quintiliano, Sócrates, Aristóteles y Platón. Entre los siglos XVI y XVIII se produce una intensa etapa de producción de un ideario educativo de carácter precientífico, especulativo, pero ajustado a las conceptualizaciones filosóficas de la época que le dan consistencia teórica y sistematización (S. Hernández y D. Tirado, 1948; O. Valera, 1998), citados por Mendoza Cecilia 2004.
  En esta etapa el término pedagogía se consolidó como cualquier reflexión acerca de la educación, tanto en lo teórico como en lo práctico.
  El estudio de la educación como conocimiento científico constituye una compleja  tarea que ha pasado en su devenir histórico por diferentes y contradictorias etapas. Hoy en día el habitual criterio de que la pedagogía es la ciencia de la educación, ha sido criticado fuertemente desde posiciones y razones diferentes.
   Así vemos que autores con criterios positivistas de lo que es una ciencia y desde diversos paradigmas epistemológicos contemporáneos actuales como son el “activismo” (Weiler, 1985) o el “descubrimiento del valor de lo posible” (Tedesco, 1985), cuestionan no solo el carácter de ciencia de la pedagogía, sino su necesidad real y proponen otras alternativas críticas de enfoques totalizadores, holísticos, integradores, dinamizadores, etc., que conducen a nuevas denominaciones que representan un nuevo momento evolutivo teórico en el estudio e interpretación científica de la educación. (Ibidem)
  La pedagogía como movimiento histórico, nace en la segunda mitad del siglo XIX, época en que la teoría y la práctica educativa habían recibido un gran impulso: la escuela se constituye definitivamente como institución social y pública, se producen transformaciones democráticas en muchos países que provocan un acceso masivo a los centro educativos; la biología hace descubrimientos trascendentales que afectan la concepción del hombre, se desarrollan ciencias sociales como la psicología, la sociología y maduran las ideas sobre lo educativo, lo que hizo pensar que a la pedagogía le sobraban campos de acción, le faltaba un método y metodología científica propia, aspectos que condicionaron que el problema de la educación se ampliara y complejizara considerablemente y pasara a formar parte del objeto de estudio de diferentes ciencias, lo cual finalmente da lugar a la aparición de las que hoy se han dado en llamar ciencias de la educación ,(Chávez J. 1996)
  A finales de ese siglo, el objeto de la Pedagogía deja de estar repartido entre los campos, para asumirse como entidad definida y distintiva, pero susceptible de miradas y enfoques diversos en su proceso de construcción permanente. El campo de la Pedagogía no podrá ser encontrado, por tanto, en los saberes parcelados sobre el sujeto que aprende, el docente que enseña, el medio que posibilita o el espacio en que tiene lugar, provenientes de cualquier dominio disciplinar, sino en el saber trascendente que por integrador y sintetizador, genera un campo de mayor nivel sustentado en una nueva racionalidad, unidad dentro de la diversidad, planteada sobre la base de un reconocimiento y respeto de la individualidad humana y de las posibilidades y limitaciones de desarrollo físico, cognitivo, espiritual y moral del ser humano, esto es, en la educabilidad del hombre.
  La Pedagogía emerge así como una especie de meta-ciencia de la educación (Gallego Badillo, 1992) o como un supersaber social (Flores Ochoa, 1994) que reelabora y reconstruye los sentidos producidos por las disciplinas bajo la perspectiva de formación del ser humano en un horizonte histórico-cultural determinado,(Herrera F. Julián 2005)

 ¿Qué es la Pedagogía?
  La Pedagogía es la ciencia que tiene por objeto el proceso de formación, es decir, la que estudia la formación, en general, de la personalidad de los hombres. El estudio de la Pedagogía nos permite dirigir científicamente la formación de los ciudadanos de una sociedad.
  Su  objeto de estudio, el proceso formativo, que tiene como dimensiones lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador o capacitivo y como categorías el proceso instructivo, el proceso educativo y el proceso desarrollador y el campo de acción el proceso formativo escolar. Se fundamenta en tres leyes: -la relación entre el proceso formativo y la vida; -relación entre lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador,- y relación entre el proceso formativo y la actividad. Tiene métodos generales de investigación como son: los empíricos y los teóricos.
La pedagogía como ciencia  se afirma y cobra fuerza en el siglo XX, particularmente después de la primera Guerra Mundial (1.914 – 1.918), época cuando el pensamiento pedagógico emerge con un contenido y una estructura que le permite alcanzar un cuerpo teórico verdadero.
  La teoría que construyen las ciencias pedagógicas y de la educación, no pueden comprobarse, fundamentarse, proyectarse o probarse en sí misma, sino a través de la práctica educativa, en el trabajo de los profesionales de la educación, el cual debe contar con los fundamentos filosóficos y epistemológicos que sustentan sus acciones prácticas y para lo cual se requiere de un incesante movimiento entre la teoría y la práctica educacional sobre la base de las necesidades objetivas reales  y de los intereses que dimanan de ella.

 Profesionalización de las ciencias
  La profesionalización de la ciencia implica dos aspectos simultáneos: uno que tiene que ver con la adopción voluntaria o gremial de una responsabilidad ética propia de la profesión y otra con la capacidad en el mismo sujeto para ser buscador de la verdad y para resolver problemas prácticos que exige el mundo de hoy. En este sentido, cabe resaltar, que las profesiones tienen una base científica, pero no es ciencia cualquier profesión y no es profesión toda actividad científica. La profesión es la acción y efecto de ejercer un cierto oficio, un arte o una ciencia.  La profesión atiende más a la ejecución, a la tecnología, a la solución de problemas pero en ella, además de tecnología hay aspectos de ciencia, de administración y relaciones sociales.  
  La profesión trabaja con el objeto real y concreto, y la ciencia lo abstrae para obtener mayor saber; aunque la profesión se dirige a la producción y la ciencia a la creación, estos procesos se realizan en una unidad contradictoria de profesión-creación, producción de cultura y creación de cultura.

 Especificidades en la Profesión del Docente
  La profesión docente constituye el compromiso con una forma de trabajo en los espacios pedagógicos basada en la reflexión, en la investigación, en la innovación en torno a los problemas de la practica que la mejoren y que vaya dando paso a una nueva cultura profesional construida desde el trabajo en equipo y orientada a un mejor servicio a la sociedad
  Uno de los aspectos que ocupan a los investigadores de las ciencias de la educación es el referido a la conceptualización de la profesionalización, no solamente en la búsqueda de la definición teórica del concepto, sino en la toma de posición para adecuar el desarrollo de este proceso formativo de gran importancia para el personal de la educación del siglo XXI y de los venideros.
  La profesionalización, entendida como la pertinencia de cualquier acto educativo en el logro de su fin, es una categoría que opera a nivel social, en el ámbito de los niveles de educación, ya sea escolarizada o informal. Desde esta concepción, está relacionada en estrecho vínculo con categorías como instrucción y educación, enseñanza y aprendizaje, formación y desarrollo  de la personalidad de los educandos, directivos y docentes.
  Existen diferentes concepciones en relación a la profesionalización en el ámbito educativo: León Vicente, expresa la profesionalización desde tres tendencias: como categoría, como proceso y como principio.
Al considerar la profesionalización como categoría, los promotores de este enfoque organizan todo el andamiaje teórico y práctico del acto educativo, desde lo administrativo hasta lo pedagógico, modelan el rol de la escuela, sus relaciones con los contextos, las necesidades formativas de los escolares y las relaciones con las demás agencias educativas. Dentro de los autores que se reconocen en esta tendencia, la concepción de mayor relevancia y, por ende, la más utilizada como referente por varios investigadores, es la dada por la UNESCO (1993: 10), citado por León.
  La profesionalización como categoría esta sujeta a una constante reconceptualización a partir de su enriquecimiento en la práctica, con las generalizaciones teóricas, sus relaciones con otras categorías y el contexto histórico concreto en que se manifiesta.
  La profesionalización vista como proceso, posibilita el diseño de procesos de formación de profesionales, bajo  ciertas prácticas, en contextos escolares, comunitarios, y empresariales, dentro de ellos hay quienes acentúan la relación dialéctica entre estos contextos y otros que los contraponen. Entre los autores que se identifican con esta tendencia se encuentran: Añorga Morales (1999:24), quien asume la profesionalización como “un proceso continuo que contiene cuatro niveles: formación vocacional inicial, formación del futuro egresado, formación del recién graduado y la formación continúa”.
  Bajo la concepción anterior Pérez García (2001) con propósitos más específicos, valora la profesionalización a través de tres dimensiones principales: el dominio profundo de conocimientos teóricos que sustentan la profesión, una relación dialéctica entre el pensar y el hacer regida por valores humanos y una sólida independencia cognoscitiva.
  Añorga concibe la profesionalización como un proceso que se da por etapas, mientras que Pérez  la enfoca desde el punto de vista de los contenidos. Estas concepciones no son excluyentes  ya que está implícita una en la otra.
  Convergen varios autores, Addine (2003), González Gaudiano (1998), Giroux y MacLaren (1996) y Herrera Fuentes (2003), Martín, A., (2004) en la existencia de varios procesos en la formación de pregrado, postgrado y en lo laboral que se constituyen vías para la profesionalización.
  En lo particular, distingue Addine Fátima, (2003:9), expresa: “la profesionalización debe contribuir a la formación y desarrollo del modo de actuación profesional, desde una sólida comprensión del rol, tareas y funciones, expresada en la caracterización del objeto, la lógica y los métodos de las ciencia, la lógica de la profesión y un contexto histórico determinado”. Según esta autora la profesionalización del docente implica incorporar a su trabajo la capacidad de atender los problemas científicos del aprendizaje como proceso y como producto.
Santiesteban Llerena, M.L. (2002) en su investigación doctoral, define la profesionalización como un “proceso pedagógico sistemático, consciente, que produce un cambio continuo, ascendente y se manifiesta en el desempeño profesional, y en los resultados de su escuela, se caracteriza por un alto grado de motivación y eficiencia en el empleo de los conocimientos, métodos, formas y tecnologías dentro de los múltiples campos de actuación del director.” El criterio de esta autora introduce elementos esenciales que se adecuan a la profesionalización del maestro.
  Chacón Arteaga, N. (2002), citada por Márquez A. (2003), define este concepto señalando que “...expresa la síntesis entre los valores y cualidades morales que caracterizan la esencia humanista de la labor del maestro o profesor y el dominio de los contenidos de la enseñanza, de los métodos y de las habilidades profesionales que garantizan el desempeño de sus funciones, avalado por la experiencia práctica acumulada, los resultados y los logros obtenidos en su vida profesional. Esta autora elabora un conjunto de indicadores para la comprensión de la profesionalidad pedagógica y potencializa el concepto al considerar el aspecto humanista del docente, conjuntamente con la experiencia y logros obtenidos en su actuar pedagógico.
  La profesionalización como principio, considera la modelación de los diseños curriculares que se ven reflejados en el perfil del egresado y los principios relacionados con la ejecución del proceso formativo.
Para Popkewitz T. (2005), citado por León, la profesionalización aporta…” conjunto de estrategias de regulación dentro de la enseñanza que guardan estrecha relación con la función de la investigación y los discursos académico, relaciones entre los campos políticos, ocupacionales y las ciencias educativas, logrando que los métodos de las disciplinas académicas organicen lo que los maestros y alumnos tienen que hacer”.
Fraga y Herrera (1998:120), sostienen que la profesionalización le permite modelar el proceso de formación de profesionales, atendiendo esencialmente al perfil del egresado, posibilitando su materialización en el diseño curricular, en las actividades académicas, laborales e investigativas. (Ibídem)
  El análisis realizado sobre la profesionalidad corrobora la importancia del proceso de profesionalización para el desempeño profesional pedagógico en la contemporaneidad y particularmente en los actuales momentos de cambios de la sociedad venezolana en la que lo más importante es el ser humano, en el caso que ocupa el docente, personal de valor incalculable para toda la sociedad.
  La profesionalización está a tono con la sociedad del conocimiento y la revolución científico técnica en tanto se constituye vía para simular contextos profesionales  que posibilitan aprendizajes significativos en los escolares,  formar profesionales competentes, capaces de insertarse en el mundo del trabajo, innovar y racionalizar los procesos profesionales en que participan, a partir de usar la ciencia y la técnica, conciente de las implicaciones sociológicas que el uso de la ciencia y la tecnología conlleva, como medio de enfrentamiento a la globalización neoliberal.
  La profesionalización de la docencia tiene como objetivo, como su nombre lo indica, hacer de la docencia una actividad profesional, una profesión, una carrera; de tal forma que el arquitecto, el médico o el contador, aparte, o independientemente de su formación original, pueden hacer de la docencia una actividad profesional. Las universidades requieren de profesionales de la docencia ya que el  sistema educativo  no prevé, para el nivel universitario, un subsistema para formar docentes.
La universidad ha tratado de resolver sus problemas de capacitación y actualización pedagógica recurriendo a diversas estrategias: desarrollando programas propios de capacitación pedagógica, que van desde cursos sencillos, hasta postgrados, o bien, mediante la contratación de profesores cuyo perfil y experiencia (currículum) pronostica un nivel apropiado de eficiencia docente.
  En el caso particular de la Universidad Bolivariana de Venezuela   (UBV), se establece en el Documento Rector  entre otros, los siguientes objetivos: “Impulsar y sistematizar la carrera académica de los profesores, sustentada en el desarrollo de la investigación institucional, con base en programas y líneas de investigación, Impulsar el nivel de formación avanzada, Promover la formación avanzada de los profesores como requerimiento para la calidad de los procesos académicos”, (p.112, 113, 116). Lo que refleja claramente  el compromiso de contribuir a la profesionalización del docente
  La profesionalización en este nivel  es el resultado de un proceso de formación continua que exige no solo una elevada preparación teórica en las disciplinas y asignaturas que imparte, sino también en las cuestiones de la Didáctica de la Educación Superior, que le permitan actualizar su práctica docente y tomar decisiones acertadas sobre los cambios que debe introducir en su actuación como dirigente del proceso de enseñanza-aprendizaje universitario.
  Estas decisiones deben provocar la reflexión crítica del profesor sobre lo que hace en el aula, lo que enseña, cómo lo enseña y cómo los estudiantes aprenden. Un profesional crítico, reflexivo de su propia práctica, tiene necesariamente que investigar desde su principal escenario de actuación profesional que es el aula universitaria, es por ello que la investigación constituye sin lugar a dudas una dimensión esencial de la actividad profesional universitaria.
  Es decir, que el profesor en la universidad debe ser un sujeto que orienta su actuación con independencia y creatividad sobre la base de una sólida motivación profesional, así como valores profesionales firmemente arraigados, es decir, con un profesionalismo ético que trascienda la mera adquisición de conocimientos y habilidades profesionales del docente para que su profesionalización implique también un cambio en su personalidad, que contribuya efectivamente en su desempeño.
Para asumir una concepción sobre el desempeño profesional del docente fue de incuestionable valor consultar la obra de diferentes autores, algunos de los cuales se refieren al desempeño profesional del docente pero no dan una definición al respecto tal es el caso de Nieves F (1996), Zárate V (2008), entre otros. Algunos consideran el desempeño como la potencialidad de un individuo para una ejecución, Luviano D (2002), siendo este la ejecución misma.
  Otros lo  declaran como nivel para la integración de las competencias, una capacidad, un modo de actuación en el contexto y radio de acción del profesional de la educación, entre los que destacan: Ferrer María T. (2004), Márquez   R., Aleida (2003), Leyva Alberto y  Laura Leticia Mendoza (2003), Jorge y Miguel A Forjas Brioso (2002), Valdés Héctor (2002).
  El término competencia aunque es usado por diferentes autores, a criterio de la autora, no es el más preciso para enfocar el desempeño profesional del docente por cuanto es una categoría tomada de la producción, los servicios, la dirección que no se adecua en su totalidad a las peculiaridades del proceso pedagógico, excluye aspectos medulares en este proceso como valores, principios, es fundamentalmente instrumental,  la competencia, como cualidad humana, se expresa y materializa a través del desempeño profesional efectivo, eficaz y eficiente en la solución concreta de problemas profesionales, por lo que el desempeño es parte consustancial de la misma y no se identifican con esta. Por último en cierto modo se ha expresado por algunos autores como la idoneidad para la ejecución, cuando debieron expresarlo en términos de un comportamiento que permita valorar la idoneidad de un individuo.
Addine F., (2003), no precisa  elementos como el carácter de proceso formativo permanente, sin embargo se centra en elementos esenciales como lo es el enfrentamiento a problemas como fuente del desarrollo profesional, teniendo en cuenta que las contradicciones son la fuente del desarrollo y  la búsqueda de soluciones en una dinámica cuyo resultado es el mejor desempeño del profesional.
  Cecilia Fierro (1999),  al igual que Addine, expresa el desempeño docente en términos de la práctica educativa y los aspectos políticos-institucionales, administrativos y normativos que delimitan la función del maestro, dando así, relevancia a los protagonistas (docente-alumno) de la práctica educacional, ya que son éstos los que a final de cuentas son los responsables de que se dé o no el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  Teniendo en cuenta estos análisis y con las correspondientes adecuaciones  al objeto de esta investigación, la autora asume el desempeño profesional pedagógico del docente como: un proceso permanente del ejercicio pedagógico del docente en los distintos contextos de su actuación,  a partir del cumplimiento de las funciones: docente-metodológica, científico- investigativa y orientadora, que se expresan a través de sus características personales y sus relaciones interpersonales para dar respuesta a los problemas de carácter profesional, en aras de lograr una mayor efectividad de su actividad  docente.
  El ejercicio de la profesión es una experiencia en sí misma, sin embargo los modelos artesanales de profesionalización, basados en el ensayo y error, por espontáneos y naturales que sean, resultan insuficientes.   Para lograr alcanzar la profesionalidad de la docencia se requiere que los educadores estén conscientes de que su ejercicio profesional está demandando un replanteamiento profundo para perfeccionar los conocimientos y especificidades de esta actividad

 CONCLUSIONES
 1.- La profesionalización de la ciencia contribuye a elevar los niveles de motivación y compromiso por la actividad cognoscitiva, así como los niveles de aprendizaje de los escolares.
 2.- La profesionalización tiene un carácter individual en tanto implica la transformación consciente de los docentes para su desempeño profesional  a partir de su formación inicial pero se desarrolla y perfecciona de acuerdo a las exigencias del desarrollo económico social e histórico cultural.
 3.- Una estrategia  orientada hacia la profesionalización del desempeño docente puede contribuir a elevar la calidad de la educación superior.

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