Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

La función orientadora del profesor asesor de la Misión Sucre en su labor educativa

LA FUNCIÓN ORIENTADORA DEL PROFESOR ASESOR DE LA MISIÓN SUCRE EN SU LABOR EDUCATIVA 

 

AUTORES:

MSc. Mirna Josefina Acosta Campos

Universidad Católica “Andrés Bello”. Estado Falcón, Venezuela.

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Dr. C. Enrique Soto Ramírez

Universidad de Ciencias Pedagógicas “Juan Marinello Vidaurreta”

de Matanzas, Cuba.

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RESUMEN

En el presente artículo se argumenta el significado de la función orientadora del profesor asesor de la Misión Sucre en lo que a la labor educativa se refiere. En el mismo los autores sustentan la necesidad de asumir, en la educación universitaria venezolana, una labor que trascienda el academicismo y se integre en un proceso educativo sustentado en las experiencias teórico - prácticas más actualizadas de las ciencias pedagógicas contemporáneas. Se destacan, particularmente, las posibilidades de utilizar las potencialidades de las asignaturas que integran el currículo universitario, a fin de ejercer la función orientadora educacional en forma contextualizada y en correspondencia con las exigencias y necesidades de la nueva sociedad venezolana, afrontadas en los retos educativos de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Palabras claves: función orientadora; Misión Sucre.

 

ABSTRACT 

The article offers foundations on the meaning of the orientating function of the profesor-adviser of the Misión Sucre regarding the educative work. The authors sustain the need of Venezuelan university education to assume tasks which trascend academicism and integrate into an educative process based on the most updated theoretical and practical experiences of contemporary pedagogical sciences. There is an emphasis on the possibilities for using the potentialities of the school subjects in the univerisity curriculum to fulfill the orientating function of education in a contextualized way, and in accordance with the demands and needs of the new Venezuelan society, faced through the educative challenges of the Bolivarian University of Venezuela.

Key words: orientating function, Misión Sucre

 

INTRODUCCIÓN

Las transformaciones sociales y económicas que actualmente operan en la República Bolivariana de Venezuela, impone retos de alta significación en todos los niveles educacionales de esa nación latinoamericana, con el propósito de alcanzar nuevas alternativas en la formación de un ser humano capaz de orientarse y desarrollarse creativamente en el actual contexto de vida en el cual se desenvuelve. Es así como la educación venezolana del siglo XXI, en plena revolución bolivariana, ha renovado sus fundamentos para llevar a todo el pueblo sus nobles empeños instructivos y educativos. En ese sentido, en lo que concierne a la Educación Universitaria, se creó en el mes de julio del año 2003 la llamada Misión Sucre, dirigida al logro de las más profundas aspiraciones sociales en la formación de profesionales calificados en las distintas especialidades, en conformidad con las necesidades propias de la nación venezolana.

En correspondencia con lo expresado, los estudiantes que arriban a la Misión Sucre requieren de una orientación personal social que garantice, desde todos los puntos de vista, su plena realización humana y como futuros profesionales, de manera tal que se haga posible el cumplimiento exitoso de las tareas que reclama el socialismo del siglo XXI que se construye en todos los ámbitos del país.

El análisis crítico de los paradigmas imperantes en la realidad educativa venezolana por décadas, conducen a la comprensión de contextualizar la labor educativa del profesor universitario a las exigencias de una adecuada orientación, especialmente la orientación personal-social, desde una concepción humanista, creativa y desarrolladora. Entender la unidad de lo cognitivo y lo afectivo, permite interiorizar mejor la estrecha relación de los diferentes niveles del aprendizaje: comprender, crear, valorar, amar, tomar decisiones, desenvolverse autónomamente, seleccionar información y procesarla, lo que implica aprendizajes metacognitivos con una connotación interdisciplinaria.

Lo anterior quiere decir que contribuir con eficiencia a las aspiraciones de la Misión Sucre, contexto educativo que distingue a la Venezuela de la década actual, exige que desde las potencialidades de las diferentes asignaturas, los profesores universitarios sean capaces de contribuir a la orientación personal-social de sus estudiantes.

El presente artículo tiene como objetivo expresar las ideas principales de la educación venezolana en contexto de la Misión Sucre, cuyos objetivos formativos no solo se dirigen al logro de conocimientos por parte de los estudiantes, sino además, a desarrollar la autodeterminación de los mismos y la consecución de la plenitud de sus vidas, sobre la base del verdadero significado del éxito social, académico y profesional.

 

DESARROLLO

Los fundamentos filosóficos, psicológicos y pedagógicos desde el enfoque histórico- cultural de Vigotski, L. S y colaboradores, han contribuido a la orientación de la labor educativa del profesor asesor en la Misión Sucre creando, desde esta perspectiva, una nueva mirada que intenta dar respuesta de actualidad a las exigencias posmodernas propias de la crisis, compleja y dinámica, en la que se encuentran inmersos diferentes esquemas educativos latinoamericanos (Novo, M., 2006).

La Universidad, como institución más representativa de la cultura académica, es una comunidad humana, espiritual y social, dedicada a la búsqueda y difusión sistemática de la verdad, a través del cumplimiento de sus funciones sustantivas, a saber: las investigativas, docentes y de extensión, además de las vinculadas al servicio de la vida, de la dignidad humana, de los derechos de las personas y del bien común.

En este sentido, en el contexto de la cultura pedagógica, se concuerda con Medina, J. (2006) en que una de las problemáticas no resueltas está en los modos de pensar del acto pedagógico, porque los sistemas educativos, discursos concomitantes y las prácticas escolares cotidianas, han producido (y también reproducido) una cultura de la fragmentación, de la disociación del ser humano, que se refleja y se esboza en la superficie de los discursos, en un conjunto de variadas y falsas antonimias: razón - afectos; goce - esfuerzo; trabajo - placer; cuerpo - mente; persona - rol; teoría - práctica, lo que a juicio de los autores, reclama un cambio en la actuación de los profesores universitarios venezolanos. .

Se considera que el hombre es la medida de su educación, por lo que al respecto Dengo, J. (1995: 6) afirma que “…el concepto de educación no es pensable, si no se descansa sobre una idea filosófica del hombre, de su espíritu, de sus productos culturales”, lo que justifica la necesidad de sustentar toda la preparación de los profesores universitarios sobre los sustentos de una filosofía de la educación que reconozca las potencialidades del hombre y su educabilidad.

Es importante significar que en el contexto educativo se articulan las acciones del profesor universitario y de los orientadores, estos últimos especialistas que se preparan para atender las diferencias individuales de los estudiantes fuera del contexto de las aulas. Dicho profesor, dado el tiempo que pasa con estos últimos, es quien demanda de una indispensable preparación para ejercer su función orientadora, llevando a cabo las ayudas pertinentes en el proceso educativo que dirigen. Es así como todo profesor universitario constituye un punto de apoyo para los especialistas en orientación, quienes encontrarán en esa figura la colaboración imprescindible para desarrollar acciones y estrategias con los estudiantes y así intervenir con efectividad en la formación integral de los mismos. .

El contexto universitario venezolano de la segunda década del siglo XXI tiene, en la Misión Sucre, uno de los escenarios más fructíferos para lograr la inclusión de todos los que pretenden acceder a los estudios de nivel superior. Es así como la Misión Sucre abrió nuevos espacios a la formación universitaria para dar cumplimiento a su objeto de “Conformar y consolidar una red de todas aquellas instancias, instituciones y factores vinculados a la Educación Superior que resuelva el cupo del problema universitario, a través de la generación de nuevos espacios y de la creación de nuevas modalidades de estudio convencionales y no convencionales.”, (Leal E. 2004: 23).

En el contexto de la municipalización, la Misión Sucre es un modelo de Universidad que favorece la participación activa y protagónica de los profesores asesores que ejercen una gran influencia en las aldeas universitarias, en lo que a la formación profesional y desarrollo de la personalidad de los estudiantes se refiere.

Lo anterior satisface lo expresado en el Artículo 102 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999: 35), donde se expresa que: “La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria (…) La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal …”.

En el caso particular del trayecto inicial, la Misión Sucre adquiere una importancia muy significativa desde el punto de vista de la función orientadora que ejerce el profesor universitario, lo que implica formar, entre otras acciones, un equipo integrado por profesores y estudiantes para garantizar la orientación de los educandos desde el punto de vista personal – social, con el objetivo de atender sus problemas personales y grupales, a partir de los propios contenidos de las diferentes asignaturas de los planes de estudio.

En un análisis del estado del arte se reconocen distintos estudios que permiten asumir una perspectiva sobre la función orientadora del profesor universitario, entre ellos sirven de fundamentos los aportes de Recarey, S. y Blanco, A. (1999), cuando dejan ver el rol profesional del docente como tarea educativa y su significado en la formación de la personalidad de los estudiantes.

En el contexto venezolano, Monroy, J. (2000), de la Universidad “Ezequiel Zamora”, se refiere a la necesidad de la función orientadora en la labor educativa del profesor universitario, con énfasis en la orientación personal social. Según esta autora, el profesor orientador en su labor educativa, representa para el estudiante la persona más cercana, debido a su diario compartir dentro del aula y por ser quien los atiende y asesora en todas sus actividades, brindándole apoyo sistemático para el logro de su formación integral.

De lo anterior se deduce, claramente, que orientar como parte de la labor educativa a emprender con los estudiantes en las unidades curriculares de la Educación Universitaria significa algo más que guiar y/o aconsejar, ello presupone asumir un desempeño formativo que tiene un significado axiológico que, además, posibilita al estudiante alcanzar sus propias metas, ofreciendo oportunidades para su autorrealización y para motivarse ante las tareas vinculadas a su futura profesión.

En este sentido, una de las cualidades esenciales del rol orientador del profesor universitario, supone una gran sensibilidad para atender las necesidades estudiantiles y proporcionar ayuda individual de acuerdo con las particularidades de los educandos, así como estimular y propiciar el autoconocimiento, la interrelación grupal, la toma de decisiones y el logro de metas, de manera que en sus propias acciones, cada estudiante sea capaz de interrelacionarse con sus compañeros. Ello implica estar preparado para facilitar la autorregulación y destacar los valores afectivos en la labor educativa que se realiza.

En consecuencia, la función orientadora del profesor universitario radica en propiciar que los estudiantes aprendan, manejen los códigos y los contenidos básicos de la cultura de su tiempo, lo que requiere que se trabaje para un proceso educativo que propicie en el sujeto un pensamiento creativo (2001).

Lo expresado demanda de una nueva mirada en la interacción educador educando en el contexto universitario, de forma tal que la función orientadora propicie la búsqueda de diversas estrategias para la toma de decisiones por parte de los estudiantes y para la solución de sus problemas, tanto docentes como de carácter personal (Díaz, D. 2001). Ello significa que la función orientadora del profesor asesor de la Misión Sucre no puede separarse de los aprendizajes que han de adquirir los estudiantes, lo cual no se reduce, simplemente, a la asimilación de conocimientos sino, además, al desarrollo de habilidades, hábitos, al trabajo axiológico a emprender de manera sistemática y a las necesidades de garantizar el incremento de la creatividad en la labor instructiva y educativa que se realiza.

La Conferencia Mundial sobre Educación Superior, celebrada en Francia en el año 2009, se pronunció a favor de cambios sustanciales que se han de emprender en los sistemas educativos, asumiéndose una nueva visión y un nuevo modelo que debería estar centrado en el estudiante, lo cual exige de reformas en profundidad, así como de una renovación de los contenidos, métodos, prácticas y medios de transmisión de los saberes.

La función orientadora implica al profesor asesor en desarrollar una labor formativa establecida según su especialidad, para estimular la formación integral de sus estudiantes mediante tareas docentes, de ahí la importancia de la categoría contenido de la enseñanza en la Misión Sucre.

Toda acción cognitiva tiene valor, ya que los conocimientos, habilidades y las formas de comportamiento portan un sentido personal (2004), puesto que es el sujeto quien aprende y, ese sentido, desarrolla el afecto, la valoración, lo cual no es un fenómeno extrínseco, sino un atributo del sí mismo; consecuente con el reconocido principio psicológico de la unidad de lo afectivo y lo cognitivo.

Resulta esencial, que el profesor asesor de la Misión Sucre pueda caracterizar cuáles son los estilos y estrategias de aprendizaje que tiene que poner en práctica con sus estudiantes y orientarlos en el autoconocimiento de cómo pueden aprender. Ello implica motivarlos en este sentido, lograr la autorreflexión, propiciar que aprendan a valorar los resultados que van obteniendo y la calidad de las estrategias que emplean, trasmitiendo los procedimientos correspondientes que les permitan apropiarse de nuevas estrategias (2009).

Según lo anterior, ¿qué implica en la época actual el cambio de actitud, de mentalidad, que debe tener el educador en la universidad venezolana? ¿Cómo puede intervenir el profesor asesor de la Misión Sucre para lograr el autoconocimiento y el crecimiento personal de sus estudiantes?

Habría que tomar en consideración que el aprendizaje tiene lugar a lo largo de toda la vida, es continuo, lo que implica que el conocimiento hay que renovarlo, enriquecerlo, lo cual justifica la importancia de la función orientadora del profesor universitario, dirigida a preparar y ofrecer herramientas a los estudiantes para el logro de sus necesidades de aprendizaje. .

Se hace evidente que en las instituciones educativas no basta solo con hacer hincapié en aspectos cognoscitivos e informativos, es necesario además insistir en el lugar de lo afectivo motivacional, las relaciones interpersonales, la comunicación, el pensamiento crítico, la creatividad, la imaginación, la toma de decisiones y el logro de metas. Es así como la función orientadora, en las universidades, cobra sentido en su labor educativa, en la medida que desde la clase se logre que el estudiante se conozca a sí mismo y pueda actuar, sentir y pensar en el contexto social del cual forma parte.

Para los autores del presente artículo la educación universitaria es una etapa en la formación integral del ciudadano que va más allá de la formación humanista, científica y técnica, la misma debe promover, además, el logro de objetivos que se relacionan con la realización plena de la condición humana.

En correspondencia con lo anterior, el objetivo final de la función orientadora del profesor universitario es lograr que cada educando se proyecte hacia lo que desea ser, desarrollando su propia interioridad en correspondencia con su conciencia personal.

En Venezuela, en la Misión Sucre, los profesores asesores requieren ser poseedores de la sensibilidad necesaria para determinar las inclinaciones de sus estudiantiles, para ofrecer ayuda individual y colectiva de acuerdo con las particularidades de cada cual, estimulando el desarrollo de las potencialidades a partir de los objetivos y contenidos de las asignaturas de los distintos planes de estudio.

Es importante, para desarrollar este tipo de trabajo, no perder de vista el significado de los niveles de conciencia en la labor a emprender con los estudiantes. Estos niveles son asumidos a partir de Barreras, M. (1999) y son los siguientes:

- El nivel perceptual: lo externo, los sentidos, lo periférico. Se refiere a lo que se percibe sin mucho esfuerzo, las expectativas, las sensibilizaciones, el conocimiento del contexto en el cual se está inmerso, a fin de considerar las condiciones favorables de un determinado ambiente de aprendizaje. .

- El nivel aprehensivo: más interno, donde se involucran los sentimientos. Ocurre aquí el autoconocimiento y también las emociones. Para ello son importantes las siguientes interrogantes para los sujetos de aprendizaje: ¿qué soy?, ¿hacia dónde voy? ¿cómo me veo? ¿cómo me ven los demás? ¿qué lugar ocupo en este mundo? ¿qué es lo que más deseo? ¿qué siento? ¿por qué estoy triste o por qué estoy alegre?

- El nivel comprensivo: es el más cercano al individuo y en el cual se comparten las experiencias sentimentales, por lo que es el nivel de la empatía.

Los autores consideran que en este nivel tiene lugar la interrelación grupal, muy importante para ejercen la función orientadora, en tanto que se posibilitan las ayudas para la comprensión y discusión de problemas, sobre la base de los planteamientos vinculados al concepto vigotskiano de “zona de desarrollo próximo” (Cárdenas. 2009).

- Nivel integrativo: es el más profundo y se refiere a compartir todo con todos. Es el nivel de la reflexión, de la tranquilidad y de la paz interior. Aquí es donde se toman las decisiones que llegarían al logro de las metas propuestas; se involucra la relación profesor – estudiante, estudiante – estudiante, desarrollándose así procesos cognitivos y afectivos, en un ambiente que requiere de tolerancia, cordialidad, respeto y apoyo. Se trata, pues, de crear las condiciones necesarias para el desarrollo integral de los estudiantes.

En consecuencia, la función orientadora del profesor universitario tiene una acción transformadora, dado su alto significado psicopedagógico y sociopedagógico, lo que implica establecer, innovar y transformar situaciones que propicien el desarrollo de la imaginación creadora y la capacidad de redescubrimiento de los estudiantes, sobre la base de un desempeño axiológico encaminado la educación en el más amplio sentido de este término.

De lo anterior se deduce la propuesta, en la educación bolivariana, de educar para enfrentar los rigores de la vida moderna, de la nueva vida de la Venezuela de hoy. Ello significa ir más allá del entrenamiento académico, significa educar para la formación de nuevos seres humanos, libres, responsables, felices, generosos, ciudadanos globales, generadores de concordia en su comunidad y abiertos a la diversidad (Gallegos, 2001).

Lo anterior requiere conjugar, en el accionar educativo universitario, una labor orientadora que se fundamente no solamente en el componente académico, sino además en los componentes investigativo y extensionista, algo imprescindible para salir del academicismo y trabajar en función de una educación que se sustente en los más altos niveles de integralidad.

 

CONCLUSIONES

La función orientadora del profesor asesor de la Misión Sucre para ejercer la labor educativa en el contexto universitario venezolano, es una meta que requiere de una preparación consecuente de los profesionales que tienen a su cargo la dirección educacional en el país. Este tipo de desempeño constituye una prioridad y un compromiso impostergable en la planificación, organización, ejecución y control de trabajo pedagógico que se realiza en la aulas universitarias, en aras de abordar la formación educativa que requiere la sociedad socialista por la cual se trabaja en la nación bolivariana.

El profesor asesor preparado con los conocimientos y procedimientos para la orientación educativa, constituye una ayuda de primera importancia para los estudiantes en cuanto a la liberación de los conflictos, la creación de ambientes de aceptación, comprensión, comunicación y respeto. Ello se vincula a la promoción, desde el contexto educativo, del crecimiento psicológico y sociológico de los estudiantes, quienes han de comprometerse a una consecuente actuación en el ámbito comunitario. .

Lo expresado por los autores justifica la necesidad de incluir la función educativa del profesor asesor de la Misión Sucre desde las diferentes asignaturas del currículo universitario bolivariano; cambiando el enfoque eminentemente cognoscitivo, por una labor que aborde, además, lo vivencial y lo afectivo, atendiendo a las distintas exigencias a las que se enfrenta el futuro profesor por el cual trabaja la Universidad Bolivariana de Venezuela.

 

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