Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

La capacitación del director para la dirección de la labor pedagógica comunitaria en la Educación Primaria Bolivariana

LA CAPACITACIÓN DEL DIRECTOR PARA LA DIRECCIÓN DE LA LABOR PEDAGÓGICA  COMUNITARIA EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA BOLIVARIANA

AUTOR:
Enrique Ramón Monsalve Hoyo.

Coordinador Estadal de Círculos de Estudio y Trabajo de Moral y Luces. Zona Educativa Estado de Barinas.
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RESUMEN
El sistema educativo venezolano requiere de directores comprometidos, capaces de mantener óptimas relaciones humanas, que propicien la orientación y coordinación para las actividades del trabajo educativo, ayuden a los docentes y a todo el personal de la institución con ideas, sugerencias, técnicas y a la vez asuman el papel de líder, comunicador, participativo, facilitador y solucionador de problemas, para lo cual se necesita de una adecuada capacitación. Con este artículo se pretende  hacer una caracterización del proceso de la capacitación del director escolar y la necesidad  de su preparación para la dirección de la labor pedagógica comunitaria  en la Educación Primaria Bolivariana. Para ello, es necesario que el director alcance un nivel  que le permita enfrentar las exigencias del entorno educativo, a través de una capacitación que favorezca la adquisición de conocimientos, habilidades y recursos necesarios para su desempeño en la conducción de esta labor a partir de la relación escuela-familia-comunidad.
Palabras claves:  capacitación del director,  labor pedagógica comunitaria.

ABSTRACT
The Venezuelan educational system demands from engaged directors, able to keep optimum human relations that permit proper orientation and coordination for the activities of the educative work, help teachers and the institutional related personel with ideas, suggestions, techniques and, at the same time, assume a leading, communicating, participating, facilitating role and a problem solving leader, for which is needed a proper training. This paper aims at characterizing the director´s training process and the need of preparing him for guiding the pedagogic communitarian work in the Bolivarian Primary Education. To achieve this aim it is necessary for the principal to get a high level of preparation that permits him face the demands of the educative context through a training that favors the acquisition of knowledge, abilities and the necessary  tools for guiding this work, based on the school-family-community relationship.
Key words: director´s training, pedagogic community work, creativeness.

INTRODUCCION
La Educación Primaria es el subsistema del Sistema Nacional de Educación Bolivariana,  que tiene su propia finalidad y características. Este tiene entre sus principales aspiraciones fortalecer la formación de los niños y niñas como seres sociales, integrales, solidarios e innovadores, creativos, críticos y reflexivos, de manera que puedan comprender y transformar su realidad más inmediata para el bienestar y la armonía colectiva.
Para que en este subsistema se logren estos objetivos, es necesario que los directivos alcancen un nivel de preparación que les permita enfrentar las exigencias planteadas por el sistema educativo, lo que se logra, entre otros aspectos, a partir de una capacitación que favorezca la adquisición de conocimientos, brinde las herramientas y los recursos necesarios para su desempeño  en los procesos que se desarrollan en las instituciones, en particular, debe garantizar la capacitación del director para la dirección de la práctica pedagógica.


DESARROLLO
La capacitación del director escolar está presente desde que aparece la educación como algo vital del estado y se organizan los sistemas educativos para preparar los recursos humanos, sobre la base de la ideología dominante en cada nación, realidad de la cual no escapan las naciones latinoamericanas. Esta capacitación, sin dudas, está dirigida a perfeccionar la dirección de la labor pedagógica en las escuelas, en estrecho vínculo con la comunidad, con miras a ofrecer un servicio de calidad y es ahí donde los directivos deben jugar un papel fundamental. Esta temática es abordada en  este estudio.
En Venezuela, en los últimos diez años, se han acumulado grandes experiencias de capacitación y actualización profesional. En particular, los dispositivos de la formación permanente han sido uno de los aspectos en los que se han producido innovaciones significativas, asociadas a estos propósitos, la institucionalización y las temáticas.
La revisión de los documentos estatales permitió constatar que en el año 2007, el Ministerio del Poder Popular para la Educación del Magisterio, conjuntamente con la Universidad Experimental Libertador, elaboro una Estrategia de Capacitación y Actualización del Director, Subdirector, Coordinador y  los Docentes en Función Supervisora.
Todo ello fue  resultado de la aplicación de las normativas existentes en este país, específicamente  del Art. 97 de la Ley Orgánica de Educación, donde se establece la Obligatoriedad del Estado Venezolano, a través del Ministerio de Educación, para desarrollar programas permanentes de actualización de conocimientos, especialización y perfeccionamiento profesional.
Del mismo modo, los artículos 139 y 140 del Reglamento para el Ejercicio de la Profesión Docente (2000), establecen estos principios como derecho y obligación de los docentes en servicio, destacando que la formación y capacitación se desarrollará en atención a las necesidades y prioridades del sistema educativo, fijando políticas y estableciendo programas permanentes de actualización, perfeccionamiento y especialización de los profesionales de la docencia, así como estableciendo un régimen de estímulos y facilidades, sistemas especiales de acreditación, estudios a distancia, becas y créditos educativos, a los fines de la aplicación de los programas permanentes.
En este proceso, como se observa, se destaca el papel del Ministerio de Educación como ente rector que dirige los aspectos en materia de educación, en el marco de las transformaciones que debe acometer el país, considerando al docente como agente clave de las transformaciones educativas que se impulsan en la actualidad. Se han implementado cursos y talleres de capacitación, especialmente al inicio de alguna reforma educativa y de cambios puntuales en los currículos, sin embargo, estos son carentes de continuidad y de seguimiento.
Para atender y aplacar estas necesidades, hay algunas universidades que elaboran Programas de Extensión que ofrecen diversos talleres, cursos de actualización, postgrados de especialización y magíster. Por otro lado, se encuentran las iniciativas de instituciones privadas que dictan capacitación continua, cursos y  seminarios, entre otros, a los cuales se puede acceder de forma no gratuita, pero que en todo caso  brindan el apoyo requerido para la necesidad inmediata que se tiene. Vale la pena mencionar que todas estas son iniciativas propias y no como producto de procesos de seguimiento y evaluación del desempeño permanente de los docentes.  
En la actualidad, la institucionalización de la formación y capacitación ha buscado instalar la función del perfeccionamiento docente como un valor en sí mismo, en relación con la profesionalización del colectivo docente. Sin embargo, también se han adoptado decisiones estratégicas tendientes a que la formación permanente mostrase relaciones sustantivas con otras políticas educativas. A partir de la implementación del Sistema de Educación Bolivariana  se otorgó, en muchos casos, cierta sistematicidad a la formación y capacitación de los docentes para la cobertura de cargos directivos y de supervisión, entre otros.
Esta articulación ha sido entendida como una dimensión de la profesionalización docente y por esa vía, se ha reconocido su valor en los sistemas de incentivos y ascenso escalafonario. La experiencia desarrollada en la conformación de los sistemas de capacitación y/o superación, generó la preocupación por superar la práctica de la mera acumulación de certificaciones.
En la literatura científica, el concepto de capacitación ha sido tratado de forma distinta por los autores, tanto nacionales como internacionales. En algunas fuentes bibliográficas  se  define la capacitación como: “acción de capacitar, de llevar a la práctica todo un conjunto de acciones de planificación, dirigidas a lograr metas previstas,  capacitar es el conjunto de acciones teóricas y prácticas, planificadas para lograr habilidades en la ejecución de determinadas tareas”. (Microsoft Encarta 2004:81.).
Por otro lado, la capacitación es definida como un proceso que utiliza un procedimiento planeado, encaminado a modificar conductas, comportamientos y aumentar destrezas ( López Ruiz, M.1997).
De acuerdo al Pequeño Larousse Ilustrado (2003), capacitar significa habilitar; tener actitud o disposición para hacer algo. En el Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado, Grijalbo,2004, se  define como facultar, dar poder a alguien para hacer algo, mientras que  el Diccionario Ilustrado Aristos (2004), se presenta como hacer a alguien apto, habilitarse para alguna cosa. Para este estudio el autor asume la capacitación como “un proceso organizado y dirigido conscientemente, que tiene como objetivo proporcionar conocimientos, habilidades y capacidades a uno o varios sujetos en un periodo de tiempo determinado” (López C, 1999.pag: 27).
En las anteriores definiciones se explicitan momentos esenciales a tener en cuenta para la capacitación del director escolar, ya que son acciones planificadas para ser ejecutadas en la práctica pedagógica, dirigidas a desarrollar objetivos propuestos en un momento y contexto educativo concreto, aunque la capacitación, en sentido general, constituye una actividad permanente, sistemática y planificada, en correspondencia con las necesidades reales y perspectivas de una entidad, grupos o personas, orientada a favorecer un cambio por el sujeto, lo que posibilita un desarrollo integral y mejor efectividad en el desempeño de su labor.
Por eso,  el desarrollo del profesional de la educación, en particular el director escolar, incluye la capacitación como un proceso dinámico y evolutivo de la profesión y de la función docente y administrativa; supone una actitud de constante aprendizaje y comprende procesos de mejoramiento del conocimiento, las habilidades y las actitudes de cada directivo. De ahí su principal aporte como proceso dinámico de profesionalización constante, en el que los dilemas, las dudas, las divergencias y la confrontación se convierten en aspectos integrantes de la cultura profesional y; por tanto, del propio desarrollo profesional.
La capacitación como un proceso  tiene sus  características. Entre los  rasgos  que  debe poseer la capacitación a cuadros de dirección de la Educación Primaria, el autor de este trabajo asume las sugeridas por Rodríguez, G (2009), las cuales se sintetizan en:
Carácter diferenciado, basada en primer lugar, en las necesidades de la entidad, los grupos y el cuadro, constituyen una opción real para la solución de los problemas de perfeccionamiento de la dirección.
•    Utilización de enfoques, métodos y formas adecuadas, intercambio de experiencias en un proceso de desarrollo consciente de conocimientos, habilidades y valores. El método, la forma y el medio caracterizan el proceso.
•    Carácter práctico, se trata de actuar, fundamentalmente, en las habilidades y actitudes para poner al cuadro en condiciones de trabajar con su colectivo.
•    Trabajo en grupo, el cual potencia los resultados y el incremento de las ideas, tanto lógicas como creativas, en el surgimiento de alternativas de solución a los problemas.
•    Posibilidad constante de retroalimentación, asegura que los enfoques y métodos utilizados sean los más efectivos, ofrece la posibilidad de una continua autovaloración como elemento motivador para el cambio de comportamiento.
•    Evaluación permanente, para medir la calidad de la capacitación y la influencia que ejerce en los cuadros. Su carácter debe ser de diagnóstico, se evalúan los cambios de comportamiento producidos por un determinado programa.
Estas características deben tipificar la capacitación en el proceso de dirección de la la pedagógica comunitaria. Los modos de actuación y el desempeño del directivo constituyen la esfera o el componente de la práctica en la profesionalidad pedagógica, expresados en sus resultados, el grado de experiencia acumulada, la preparación y el dominio que tiene  de la ética, los valores, el contenido y las funciones de la labor pedagógica.
Es evidente entonces, que es preciso capacitar al director como máximo orientador de lo que exige el Ministerio del Poder Popular para la  Educación en Venezuela, para que realicen un trabajo de orientación y control que revele conocimientos sobre la dirección, una actitud ejemplar en su desempeño profesional, en la demostración de habilidades y capacidades profesionales y sobre todo, demostrando una motivación afectiva hacia su profesión, sus funciones y sus subordinados.
La labor pedagógica comunitaria es un contexto fundamental para este fin e implica  la realización  de una alternativa política,  una relación dialéctica y crítica entre los directores escolares  y  la comunidad, que trae consigo  y requiere de una transformación necesaria a través de la  capacitación del  director para lograr así los   cambios de  su papel  en la sociedad. Es por ello,  que  se hace necesario perfeccionar la dirección de la labor pedagógica,  la cual servirá para educar a los ciudadanos, desde una óptica cimentada en los principios de equidad y corresponsabilidad.
Para dirigir la labor pedagógica comunitaria el director debe cohesionar a sus recursos humanos hacia el logro de la misión encomendada a la escuela, los eduque  fundamentalmente en las funciones que tienen que ver con el trabajo en equipo, la comunicación entre sus miembros y de esta manera, ir minimizando las viejas  y tradicionales costumbres de la enseñanza.
En Venezuela, desde hace muchos años, dentro del servicio educativo  se viene haciendo énfasis en la puesta en práctica de una estrategia que permita la dirección de la labor pedagógica, tomando en cuenta que el reto de educar está centrado en el derecho que todos los ciudadanos tienen a la educación.   En la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela se define como obligación del estado frente a los ciudadanos, que la educación debe ser asumida como fuente de legitimidad, al proveerlos de mecanismos y posibilidades para realizar el principio de igualdad, además, se asigna a la educación el papel de escenario fundamental para el desarrollo integral de la personalidad, el fomento de la cultura y el desarrollo de la solidaridad. En este sentido, en consonancia con los postulados de la Constitución Nacional, se aborda los principios y definiciones acerca de las funciones y características del trabajo educativo.
Especial atención merece la educación orientada hacia “el pleno desarrollo de la personalidad y el logro de un hombre culto, crítico y apto para convivir en una sociedad democrática” (Ley Orgánica de Educación, Ley Orgánica de Educación (2009: 20).
Si la práctica pedagógica se orienta hacia esos propósitos, los alumnos y las familias juegan  un rol protagónico en el contexto escolar, al ser dirigidos  por un docente comunicativo, empático, amigable, capaz de transmitir en sus actos y en sus actitudes, gestos de confianza y ayuda bien entendidas y canalizadas, lo que exige del director una estrategia que potencie un acertado trabajo de dirección de la labor pedagógica comunitaria, en aras de logar una adecuada relación escuela-familia-comunidad, lo que redunda en  aprendizajes duraderos y útiles para los alumnos y una conducta acorde a las demandas de la sociedad venezolana actual.  
Nedwetzki, F. (2001), señala que la panorámica actual de la administración educativa en la Educación Primaria, presenta debilidades por falta de una estrategia en la dirección de la práctica pedagógica por los directores, sobre todo, porque anteponen viejas tradiciones al diálogo y a la conjunción de esfuerzos orientados al logro de las metas. Esto da una idea de la problemática que refleja la realidad directiva, donde la labor pedagógica presenta debilidades notorias.
De igual manera, se plantea que “el cambio y el mejoramiento de la educación venezolana no puede lograrse con unos directivos, cuyo liderazgo sigue encasillado en lo autocrático, en el cual se antepone el principio de autoridad y el poder, ante la persuasión y animación pedagógica de los recursos humanos docentes” (Segura, J. (2001: 4).
Por su parte, Rodríguez G (2009), afirma que aunque los directivos tienen un nivel académico aceptable, están dejando al margen los lineamientos de las nuevas políticas educativas y, por eso, siguen encasillados en el principio de autoridad e  incomunicación con los miembros de la comunidad. El autor agrega que la función del director en la escuela debe ser considerada como una actividad integral, democrática y orientadora para el mejoramiento de la educación en este nivel.
Isturiz (2004), al justificar la reforma y la puesta en marcha de la escuela bolivariana, alude al bajo rendimiento de los escolares, señalando como causa de esta situación la falta de docente, deficiencias en la planificación, supervisión y liderazgo, así como la escasa toma de decisiones.
En este proceso, un papel destacado juega la familia, como el grupo humano en que en el que se satisfacen y desarrollan complejos procesos materiales y afectivos, estrechamente relacionados, donde se adquieren hábitos de conductas, normas de vida y valores.
Por eso, la familia resulta una institución mediadora entre la sociedad y el individuo, con una potencialidad educativa que la escuela y el resto de las instituciones sociales no pueden desestimar, es la familia fuente importante de influencia en el proceso de ayuda, en el ofrecimiento de valoraciones acerca de la profesión a seleccionar y desempeñar en un futuro, ella debe ejercer una influencia positiva  en sus hijos.
Por otro lado, se considera la comunidad como un grupo social heterogéneo, en el que se identifican de un modo específico las interacciones e influencias sociales en torno a las satisfacciones de necesidades de la vida cotidiana. Esta  cumple un papel determinante en el proceso pedagógico,  ya que es ella el escenario que involucra, de forma directa, a todos sus integrantes, por lo que su influencia, orientación y apoyo a la escuela es fundamental, sobre todo, en ofrecer criterios y valoraciones positivas, realizar actividades que refuercen la labor del maestro.
De ahí que para dirigir esta labor sea necesario considerar las exigencias para una dirección efectiva del proceso pedagógico:
Determinación del fin y las áreas que intervienen en la realización del sistema de acciones.
•    Diagnóstico de la realidad y las posibilidades de los sujetos que intervienen en la labor pedagógica comunitaria.
•    Determinación de  las posibles variantes o alternativas a utilizar.
La labor pedagógica comunitaria se  concibe como “un proceso de articulación sociológica, política, religiosa, educativa y cultural, donde los actores claves asumen compromisos que desarrollan una perspectiva integral en beneficio del colectivo” (Romero, L. 2001, pag.98).
El rol que cumple la escuela como eje del proceso educativo resulta relevante, por cuanto su estructura organizativa, el primer nivel lo lidera el director, quien tiene en sus manos elementos indispensables para promover las transformaciones desde esta: un grupo de colaboradores, un alumnado en formación, el liderazgo que la profesión docente en sí misma incluye, una comunidad de padres y representantes, un espacio físico constituido por la escuela como expresión concreta y tangible de la política educativa del país, que a través de la labor comunitaria se impulsan y alcanzan logros comunes a la escuela y comunidad.
Con la concepción anterior se favorece, al mismo tiempo, el acceso permanente de las organizaciones comunales en la toma de decisiones y se diseñan trabajos basados en las necesidades de ambas, determinadas por motivos que originan la conducta de los miembros y del tipo de relaciones que entre ellos se establezcan.
Promover la labor comunitaria del director y su rol como autor y actor resulta fundamental para el éxito o fracaso de un proyecto, el cual de alguna manera, está vinculado con las acciones que se tienen que emprender. Por ello es importante que el gerente educativo asuma su rol protagónico en la labor comunitaria y es precisamente la comunidad donde labora el lugar propicio para emprender esta labor, convirtiéndose en un ente motivador del entorno que le rodea, por ser un líder nato de la institución que dirige.
El director debe reflejar una sólida formación gerencial, mediadora, autónoma e investigadora de procesos, y promover a la comunidad hacia la autogestión de su propio desarrollo. Sobre este particular, el Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE, 2009), señala que el director educativo como autor y actor, clave del cambio, tendrá que enfrentarse a un proceso de desarrollo acelerado que impulsará nuevas tecnologías, formas de vida y mayores riesgos de pérdida de identidad y de otros valores ya establecidos en el canon moral, propio de la sociedad venezolana.
Esto significa que el director  no debe operar como un sistema cerrado, ajeno a las necesidades y expectativas del medio social. No se debe olvidar que el éxito organizacional, en consecuencia, es imposible sin la excelencia individual, la cual es requerida hoy, especialmente en puestos directivos, pues demanda mucho más que competencia técnica. Para ello, se necesita de un sofisticado tipo de destreza social denominada liderazgo, que capacite y dote al directivo de habilidades gerenciales para movilizar grupos de personas y lograr importantes objetivos, a pesar de los obstáculos que se presenten.
Asimismo, se puede integrar a los subordinados en la persecución de un propósito significativo, a pesar de las fuerzas que lo separan, y en definitiva, que pueda mantener las organizaciones educativas libres de la mediocridad, caracterizada por conflictos burocráticos y luchas de poder. De ahí que el director debe conocer tanto el entorno social y operativo de su cargo como los retos propios de un líder dentro de una institución educativa y de la comunidad que le rodea.
Intúriz A. (2005), destaca la urgencia de elevar los niveles de participación de los padres y/o representantes en las actividades que se realizan en la escuela en el marco de una jornada escolar integral (horario bolivariano), en la cual el director sea partícipe, autor y ejecutor de acciones que conduzcan a la transformación de una realidad y que faciliten la integración de la escuela y la comunidad para el logro de metas que le conciernen a ambas.
Es importante destacar que a través de la labor comunitaria que realice el director se impulsan y alcanzan logros comunes a la escuela y la comunidad, se favorece el acceso constante de las organizaciones comunales en la toma de decisiones y se diseñen programas de trabajos basados en sus necesidades, determinadas por motivos que originan la conducta de los miembros y del tipo de relaciones que entre ellos se establezca.
Un importante apoyo para el trabajo del director en la dirección de la labor pedagógica comunitaria lo constituye, como se ha señalado en esta tesis, el Proyecto Educativo Integral Comunitario (PEIC). Morales, M (2004)  concibe el proyecto como las funciones que transforman las acciones sistematizadas, diseñadas y organizadas por un colectivo, en búsqueda de un fin común.
Un proyecto educativo, por tanto,  lleva la intencionalidad de fomentar y lograr un aprendizaje significativo a través de estrategias desarrolladas de cada comunidad y lo integral, porque   desarrolla las habilidades y destrezas al sujeto y al colectivo de una forma holística, en relación a lo comunitario, lo fundamenta en una filosofía humanista de participación plena, donde el colectivo institucional y comunitario se constituyen como un sujeto protagónico de las acciones.
Asimismo, los problemas de la comunidad  se convierten en el que hacer de la escuela, a su vez ésta promueve la  participación y organización comunitaria. Según documentos del Ministerio del Poder Popular Para la Educación (2007), criterios con los cuales coincide el autor de esta tesis, el Proyecto Educativo Integral Comunitario se define como “las estrategias de gestión escolar, que integra los principios pedagógicos, políticos, socio-culturales y comunitarios” (MPPE, 2007, pag.66). Se concibe en permanentemente construcción colectiva, estableciéndose como medio de investigación del contexto, para planear el trabajo pedagógico-curricular de la institución educativa y su vinculación con la comunidad.
Es importante señalar que la propuesta de planificación, ejecución y evaluación de las acciones llevadas a cabo por la institución constituyen el PEIC del plantel, debe ser aprobado en asamblea general comunitaria y puede ser considerado para su presentación en los consejos de planificación local y en otras organizaciones existentes del entorno, así como también pueden considerarse como insumo para el establecimiento de la planificación y presupuesto de las zonas educativas.
El PEIC es una propuesta institucional de trabajo colectivo, formulado por un colectivo social que interactúa en la escuela y la comunidad, con el fin de gestar acciones fundamentales, que tienen que ver con la institución, que quieran tener el tipo de sociedad que desean formar, así mismo las acciones a desarrollar para el logro de objetivos propuestas a objeto de alcanzar el bien común.
Es así como la escuela debe contribuir a la construcción de espacios que permitan el estudio, análisis y reflexión de todos los integrantes de la escuela y su entorno. Este intercambio de experiencias, diálogo, compromisos, de visión, es la esencia del PEIC en cada plantel, en estrecha vinculación con el proceso de participación ciudadana que se está gestando en el país.


CONCLUSIONES
El desarrollo de la educación bolivariana incluye la capacitación como un proceso dinámico y evolutivo de la profesión y de la función docente y administrativa; supone una actitud de constante aprendizaje y comprende procesos de mejoramiento del conocimiento, las habilidades y las actitudes de cada  director escolar, para enfrentar su labor con eficiencia, tanto en lo académica, administrativo como en lo social.
La labor pedagógica comunitaria es un escenario fundamental para la  
concreción del trabajo educativo del director. Ello implica  la realización de una  
relación crítica y flexible  con  la comunidad, lo que demanda de su  necesaria   
capacitación  para lograr  este fin.


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