Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

Algunas Consideraciones acerca de los valores...

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE LOS VALORES EN LA ACTIVIDAD DEL SUPERVISOR EDUCATIVO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA
AUTOR:  
M Sc. Eleido Leoncio Rodríguez Novo, Profesor de la facultad de Ciencias de la Educación, UASD. Cuba. Correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Dr. C. Luis R.  López Bombino. Cuba.
Dr. Sc. Nancy Chacón Arteaga. Cuba.

RESUMEN
Con el objetivo de incrementar la profesionalidad pedagógica de los supervisores  educativos en República Dominicana y la consecuente calidad de la educación en dicha nación antillana, se analiza y discuten el concepto y la taxonomía de los valores, así como la relación específica de estos con los modos de realización en la práctica cotidiana de la actividad de supervisión educativa.
Palabras claves: Supervisor educativo-República Dominicana-Valores- Axiología

ABSTRACT
With the purpose of improving the professionality of the educational supervisors in Dominican Republic and the subsequent quality of education in the West Indian country , the concepts of values and its taxonomy are analized and discussed, including its connection whith the everyday practice of educational supervision.
Key words: Educational supervisor-Dominican Republic-Values- Axiology

INTRODUCCIÓN
En busca de una profesionalidad pedagógica en la actividad propia del supervisor educativo en la nación dominicana, la consideración acerca de los valores resulta de tanta importancia como los estrechamente relacionados temas de la ética profesional requerida en este tipo de funcionarios. En el presente artículo se abordan algunos de los fundamentos axiológicos referidos a la función de la supervisión en el sistema educativo dominicano, se someten a crítica las tendencias tecnocráticas en educación y su pervivencia en algunos sectores de la República Dominicana, las cuales se expresan  en el aferramiento a formas de supervisión tradicionalista.
Al referirse particularmente a la esfera axiológica, el filósofo cubano Luis López Bombino subraya: “Existen distintos criterios relativos a la comprensión conceptual de los valores; algunos acentúan más su aspecto filosófico mientras que otros se centran en su aspecto ético, psicológico y pedagógico” (1). Es precisamente este último ángulo de enfoque el que más se destaca en el presente artículo, cuyo objetivo es exponer la importancia de los valores) en el ámbito específico del radio de acción de los supervisores educativos en República Dominicana. Por supuesto, muchos de los puntos que aquí se someten a reflexión crítica pudieran ser de interés igualmente para otras naciones antillanas o, con alcance aún más amplio, latinoamericanas puesto que la problemática axiológica de toda esta zona del planeta en el ámbito de la supervisión educativa presenta ciertos rasgos comunes, sin dejar de tomar en cuenta las inevitables diferencias culturales y sociales de cada área en particular, temas que examinan habitualmente los sociólogos y antropólogos

DESARROLLO
Conviene aclarar, en primer lugar, que la palabra valor proviene del latín valëre, que originalmente significaba “ser fuerte, vigoroso, potente” (2) y es la raíz etimológica de una extensa familia de palabras, una verdadera constelación semántica como diría Ferdinand de Saussure (1857-1913). Tal es el caso de vocablos como valioso, válido, evaluar, valorar, validez y muchos más, la mayoría de uso bastante habitual en los países hispanohablantes, la mayoría de utilización bastante frecuente en la esfera educacional y en el dominio de las ciencias pedagógicas. En la vida cotidiana suele comprenderse como lo que vale una persona, objeto, fenómeno o proceso o también a modo de acciones, obligaciones y estimaciones de un ser humano, o incluso a veces se identifica con la firmeza de algún acto personal. Desde el punto de vista científico social, ya en la modernidad, el término valor tiene sus raíces en la economía política clásica, en la cual fue utilizado por primera vez.
El pensador Adolfo Sánchez Vázquez (1915-2011), en su reconocida obra de Ética, concebida a modo de texto propedéutico para esta disciplina, dedica un capítulo al tema de los valores, considerado por él filosóficamente esencial desde cualquier punto de vista que se analice. Parte de la necesidad de precisar lo que entendemos como valor o valioso para poder juzgar de la moralidad o no de los actos humanos. Así, expresa: “Tener que elegir supone, pues, que preferimos lo más valioso moralmente,  a lo que constituye una negación del valor de ese género (valor moral negativo, o disvalor). El comportamiento moral no solamente forma parte de nuestra vida cotidiana, es un hecho humano entre otros, sino que es valioso; o sea, tiene para nosotros un valor. Tener un contenido axiológico (de axios, en griego valor) no sólo significa que consideramos la conducta buena o positiva, digna de aprecio o alabanza, desde el punto de vista moral; significa también que puede ser mala, digna de condena o censura, o negativa desde ese punto de vista moral. En un caso u otro, la valoramos o juzgamos como tal en términos axiológicos” (3). En el orden filosófico se considera que los objetos adquieren su valor al relacionarse con el hombre como ser social (genéricamente caracterizado), pero siempre sobre la base de ciertas propiedades que poseen.
Es imposible abordar el tema de los valores en cualquier campo de la actividad humana si se pierde de vista que a cada valor le corresponde en la práctica un antivalor. Esto es lo que se conoce como polaridad axiológica, la cual L. Martínez Echeverri y H. Martínez Echeverri caracterizan del siguiente modo: “Cada valor positivo tiene su correspondiente negativo, esto es la polaridad de los valores: belleza-fealdad, bondad-maldad, etc.” (4).
Otros pares polares o correlativos, axiológicos son bien-mal, justicia-injusticia, lo debido y lo indebido, etc. Cuando decimos que algo tiene valor afirmamos que es bueno, digno de aprecio y evaluación. En el campo de la ética y la moral, los valores son cualidades que podemos encontrar en el mundo que nos rodea. En un paisaje (un paisaje hermoso), en un persona (una persona solidaria), en una sociedad (una sociedad tolerante), en un sistema político (un sistema político justo), en una acción realizada por alguien (una acción buena), y así sucesivamente.
Los axiólogos distinguen distintos tipos de valores (morales, religiosos, estéticos, entre otros). Además, cada estudioso de los valores ha tendido a establecer una jerarquía de estos en dependencia de su propia cosmovisión. Por otra parte, cada sujeto individual suele tener su propia escala de valores y sitúa en primer o último plano lo que personalmente, a partir de su propia subjetividad le parece más importante. Para unos puede ser la política, para otos la vida familiar o la religión y así sucesivamente en cada caso específico.
Una taxonomía de los valores
Aunque la clasificación de los valores es compleja y suele asumir diferentes modalidades, todos los axiólogos tienden a coincidir en que estos se encaminan, en definitiva, a mejorar la calidad de nuestra vida. Una  clasificación  extendida y que, a menudo, asumen diferentes autores (5), es la siguiente:
Valores biológicos
Es muy difícil su tipificación y existen diferentes puntos de vista. Pueden concebirse como los valores propios de la vida, no restringidos a la existencia humana. Para referirse a estos valores se ha utilizado en ocasiones la clasificación de Max Scheler (1875-1928), de valores vitales, que es la que está vinculada con la vida física y  las necesidades básicas, , estrechamente conectadas con el bienestar personal. Entre ellos pueden concebirse la protección de la biosfera y sus ecosistemas constituyentes, la preservación de la biodiversidad y algunos valores que están incluidos en las cuestiones más generales de la llamada bioética global, tal como fue propuesta desde la segunda mitad del siglo XX por Van Rensselaer Potter (1911-2001)  y otros, dirigida hacia la búsqueda de la sabiduría como clave para la supervivencia del género humano. Los valores biológicos son particularmente  importantes dentro de la esfera-ecológica, incluida su dimensión ética. En otro plano, estos  valores pueden contribuir igualmente a la adquisición de una buena salud y se cultivan mediante la educación física e higiénica, una sana nutrición y eliminación de innecesarias adicciones, entre otras vías. Por supuesto, el supervisor educativo, como cualquier otro ser humano, tiene la posibilidad de potenciar y cultivar tales tipos de valores, los cuales dimanan de su identificación con la naturaleza, de la cual es parte y a la vez sujeto transformador. También el supervisor educativo tiene el deber de fomentar en aquellos a quienes supervisa los valores biológicos, inseparables en la práctica de los otros tipos de valores que nos propongamos considerar.
Valores sensibles.
Conducen a la obtención de placer, alegría, y esparcimiento, factores todos de lo que, desde la antigua Grecia conducen a la eudemonía, es decir, a la persecución de la felicidad. Cabe puntualizar que en la jerarquía de los valores propuesta por Scheler los valores sensibles, que él define como lo agradable y lo desagradable, ocupan el grado inferior de su escala axiológica. No obstante, sería probablemente muy conveniente que el supervisor educativo viera su trabajo profesional como una faena grata y gratificante y no como una penosa carga, un mal necesario o tal vez, en el peor de los casos, un castigo para él(o ella) y para aquellos a quienes tiene, por obligación de su cargo, que supervisar.
Valores económicos.
Son los que se traducen en beneficios concretos, es decir, útiles en el sentido crematístico, en las condiciones materiales de vida, en los bienes y servicios a los que de una forma u otra podemos tener acceso, etc. Generalmente son objeto de estudio de la economía política y suelen ser definidos, desde los tiempos de Adam Smith (1723-1790) como valores de uso y de cambio, distinción que este autor del siglo de las luces estableció por primera vez. Obviamente, no es reprobable en absoluto que el supervisor educativo, como otra persona cualquiera, se preocupe por la elevación del nivel de vida suyo y de su familia, un factor fundamental de lo que actualmente se tiende a denominar como calidad de vida, una de las bases del desarrollo sostenible al nivel comunitario o de la sociedad. No obstante, el supervisor educativo debiera estar vigilante en el sentido de que la búsqueda, legítima en lo esencial, de su bienestar material, pueda conducirlo en ciertos casos a conductas inapropiadas, no concordantes con lo que de él se espera como parte de su profesionalidad pedagógica.
Valores estéticos
Del griego aesthesis, perceptible por los sentidos, todo valor estético se relaciona con el sentido humano de lo bello, lo sublime e incluso lo feo. Estos valores, que encuentran su máxima plasmación en el arte y la literatura, no están ausentes en la vida cotidiana o en la realización de cualquier tipo de trabajo, incluido el del supervisor educativo. La limpieza del cuerpo, la sobria elegancia en el vestir y otros elementos de índole básicamente estética pueden ser de mucha significación en el quehacer laboral de un supervisor educativo, quien también está obligado a exigir en los supervisados un mínimo de requerimientos en ese sentido, de los cuales él mismo se debe presentar como un ejemplo digno de imitación.
Valores intelectuales
Nos hacen apreciar la verdad y el conocimiento, la libertad en la esfera investigativa y en distintos ámbitos de la vida. El supervisor educativo será más eficiente en su trabajo diario en la medida en que desarrolle este tipo de valores, en consonancia con todos los demás.
Valores religiosos
Son los que permiten alcanzar una dimensión de lo sagrado, de lo sobrenatural y de lo místico. En muchas ocasiones cuando el supervisor educativo ha sido capaz de cultivarlos en su persona y en las relaciones con los demás, esto se puede reflejar positivamente en su trabajo profesional.
Valores políticos
Sin aspirar a ofrecer una completa caracterización de los valores políticos, que constituyen el deber ser ético-político de la práctica profesional del supervisor educativo, podemos convenir en que los valores  por excelencia de este tipo de profesional en tal sentido, son, entre otros, el diálogo, la coherencia entre el decir y el hacer, la transparencia, el compromiso, la paz, la crítica y la autocrítica, la cohesión, la democracia, la justicia, el profesionalismo, el pluralismo, la lealtad, y la triada de valores patria, patriotismo e internacionalismo, entre otros posibles valores que no agotan, por supuesto, la diversidad de valores que de una u otra manera revisten carácter político. Con respecto a los valores políticos nadie tiene la verdad en la mano, de modo que sólo puede aludirse a plurales dimensiones en este sentido. Una de las axiologías más desarrolladas hoy, es precisamente la axiología política, muy elaborada en Europa y en Estados Unidos de Norteamérica y en algunos países del Cono Sur de nuestro continente.
Valores jurídicos
A menudo se establece relación y al mismo tiempo diferencia entre la esfera del derecho y el ámbito de las ciencias jurídicas, por eso es normal hablar de valores jurídicos y de valores del derecho. Veamos qué entender por valores jurídicos, toda vez que constituye el término que más nos concierne cuando de la profesionalidad pedagógica del supervisor educativo se habla.
En una de sus posibles acepciones los valores de este tipo son aquellas estimaciones de los patrones de conducta  que regulan, en el caso que nos ocupa, el comportamiento jurídico,  que son de vital importancia en ciencias jurídicas y que representan además, componentes estructurales de la axiología en general y de la axiología jurídica en particular (6). En lo que se refiere al derecho son aquellos atributos que sirven de base para fundamentar el mismo o el ámbito jurídico en general y son, igualmente, los que hacen que se cumplan los derechos de cada persona.
Por su parte, los valores legales en específico tratan de concretar el cumplimiento del valor justicia y son aquellos que logran que se ejerza correctamente todo lo relacionado con el derecho; sin ellos no habría orden legal, sanciones, ni correcciones. Por ello son de vital importancia en el trabajo integral que realiza el supervisor educativo.
Los valores morales en el supervisor educativo dominicano
De la anterior visión sobre la diversidad de formas de manifestación de los valores, entre  los más importantes para el trabajo profesional del supervisor educativo se encuentran, sin lugar a dudas, los previamente considerados valores morales, ya que estos confieren mayor sentido y solidez a los demás. Cuando tratamos de estudiar los valores de naturaleza moral nos encontramos en el campo de la axiología ética, (también denominada axiología moral) entendida como disciplina, cuyo objeto de estudio es el origen, estructura y desarrollo de los valores morales, o para decirlo con otras palabras, la axiología ética puede ser concebida como teoría acerca del bien y del mal, y sobre los valores morales en su conjunto. Por ende, estos constituyen contenidos de la conciencia moral que son ponderados, defendidos y considerados como valiosos por toda la sociedad o grupos de individuos y que, de hecho, operan como reguladores del comportamiento de los sujetos en distintas esferas de su actuación. No está de más, por consiguiente, subrayar que la puesta en práctica de los valores morales, en armónica interrelación con todos los otros tipos de estos acerca al supervisor educativo al bien, la bondad, la virtud, la justicia moral, libertad moral, la honestidad, la responsabilidad moral, la solidaridad, el colectivismo, la lealtad, la amistad, entre otros igualmente importantes.
Es decir, se debiera recalcar en lo referente al trabajo del supervisor educativo, lo mismo que en la vida de todas las personas, que son precisamente los valores morales los que orientan nuestra conducta y sobre esta base, a partir de nuestra conciencia moral y de la regulación moral correspondiente, decidimos cómo actuar ante las diferentes situaciones (dilemas y problemas morales) que nos plantean la vida y el trabajo de supervisión educativa. Son, pues, tan humanos los valores, tan necesarios, tan deseables, que lo más natural es que queramos vivirlos, hacerlos nuestros, defenderlos cuando estén en peligro, o fomentarlos donde no se hayan desarrollado aún. Todo esto es de extrema importancia en el caso de los supervisores educativos, a quienes corresponde velar por la calidad de la educación y la formación integral de las nuevas generaciones de ciudadanos.
Por supuesto, en la profesionalidad del desempeño del supervisor educativo se destaca el conjunto de valores anteriormente explicado y a continuación se ejemplifican algunos tipos de valores morales que han sido objeto de consideración detallada por parte del autor en distintas zonas de la República Dominicana, en el contexto de la actividad de supervisión educativa.
Responsabilidad.  (Del latín respöndëre, responder y de responsus, respuesta)(8) Dicho claramente, en la lengua de Cervantes, ser responsable significa estar obligado a responder de alguna cosa o por alguna persona. Dícese de la persona que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
Puede definirse como la obligación de dar cuenta de los propios actos, que resulten de un posible error o incorrección en el tratamiento de un asunto determinado. A veces se define como la capacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de un acto realizado libremente. Psicólogos y juristas tienen a menudo considerable dificultad en establecer los límites entre la responsabilidad y la carencia de ésta. La asunción de este valor posee una significación moral muy grande cuando se obra no con vistas a esperar una recompensa o por temor al castigo, sino porque uno se sabe responsable ante los demás, el mundo y ante sí mismo. Resulta comprensible que este valor es de vital importancia en la actividad profesional del supervisor educativo porque sin un adecuado desarrollo de éste sería inviable el trabajo de supervisión ante maestros, autoridades y estudiantes. El filósofo y sociólogo germano Max Weber (1864-1920) distingue entre una ética de la responsabilidad y una ética de las convicciones, punto que debiera ser objeto de reflexión por parte de los supervisores educativos dominicanos. Especifica el pensador alemán en una conferencia impartida a los estudiantes de la Universidad de Munich en 1917: “No es que la ética de la convicción sea idéntica a la falta de responsabilidad  o la ética de la responsabilidad a la falta de convicción….” pero sí “….Cuando las consecuencias de una acción realizada conforme a una ética de la convicción son malas, quien la ejecutó no se siente responsable de ellas, sino que responsabiliza al mundo, a la estupidez de los hombres o a la voluntad de Dios que los hizo así. Quien actúa conforme a la ética de la responsabilidad, por el contrario, toma en cuenta todos los defectos del hombre medio” (7).
Sin embargo, hay al menos dos problemas prácticos que el supervisor educativo afronta: el primero es la presión externa que él enfrenta, proveniente del mercado laboral, que consiste en hacer lo que el otro (o los otros, los empresarios, dueños de colegios,) creen que él debe hacer. Un  segundo problema, es la posible indiferencia con respecto a las consecuencias prácticas de su trabajo. Téngase en cuenta que el sujeto moral es, en definitiva, la persona dedicada a la actividad de supervisión, y es ésta la que puede ser en última instancia, evaluada moralmente en dependencia de su motivación y del uso que se haga de sus resultados. La responsabilidad del supervisor educativo está determinada, en buena medida, por el profesionalismo que logre alcanzar como resultado de sus esfuerzos cognoscitivos, técnicos y morales  y por el uso que haga de los conocimientos adquiridos en su proceso de formación profesional.
El trabajo como valor
El trabajo como valor puede concebirse como cualquier ejercicio u obra que se realiza para alcanzar cierta finalidad social. Éste, en su doble condición de valor económico y moral, así como el salario respectivo, tienen que estar conectados con la vida real de las personas para que sea una verdadera fuente de estímulo y motivación de los supervisores educativos.
El respeto
Este valor moral es una de las bases fundamentales para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad. Para practicarlo es preciso tener una clara noción de los derechos fundamentales de cada persona, entre los que se destaca en primer lugar el derecho a la vida, además de otros tan importantes como el derecho a disfrutar de libertad, disponer de sus pertenencias o proteger su intimidad, por sólo citar algunos entre los muchos sin los cuales es imposible vivir con orgullo y dignidad.

La tolerancia
Es la expresión más clara del respeto por los demás y como tal es un valor fundamental para la convivencia pacífica entre las personas y particularmente en la relación supervisor-supervisado.
La honestidad
Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes y esto le confiere credibilidad. Se trata de un  valor imprescindible en la actividad del supervisor educativo. Implica jugar limpio en el ámbito que nos compete, particularmente en el de la supervisión educativa, que constituye una esfera de vital importancia para hacer realidad la obra pedagógica en República Dominicana.
.El compromiso
El concepto de compromiso ha sido desarrollado ampliamente en la filosofía contemporánea y, en particular, por Jean Paul Sartre (1905-1980). Como valor del supervisor educativo dominicano, puede concebirse en sus dimensiones patriótica y política, pero posee también un componente jurídico y a veces electoral. En el caso del supervisor educativo y su trabajo profesional, la persona como tal está comprometida con la comunidad social que lo ha formado técnica y profesionalmente. A veces se habla de los compromisos que se tienen entre las tendencias opuestas en política y en el plano ideológico; así como de la acción de comprometerse con la palabra dada, de la obligación contraída, del deber o empeño por hacer algo o de poner en compromiso a un tercero
Diversidad, interacción  y unidad de los valores
Se debe recalcar que los valores que hemos intentado enfocar en el presente artículo son de vital importancia para el trabajo profesional de los supervisores educativos, sin perder de vista como ha indicado la pedagoga cubana Esther Báxter que una “…cuestión de primer orden se refiere a la necesidad de abordar la educación en valores de manera integral, no de manera aislada, uno a uno cada valor” (8).
Este enfoque, esencialmente sistémico, tiende a superar y renovar el rumbo tradicional y tecnocrático, criticable en nuestra opinión, que ha tendido a predominar hasta nuestros días en lo referente a esta profesión y a sus funciones sociales; al tener en cuenta el lugar y el papel de la ética, la moral, los valores y el humanismo, como aspectos insoslayables para cumplir con eficiencia y calidad el complejo trabajo que del supervisor se demanda

CONCLUSIONES
-    La dimensión axiológica es fundamental para el perfeccionamiento de la actividad y la profesionalidad pedagógica de los supervisores educativos en República Dominicana.
-    En la taxonomía de los valores presentada se hizo énfasis en la importancia de cada uno de estos para el trabajo profesional de los supervisores educativos dominicanos, pero sobre todo de considerarlos como un sistema y no aisladamente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
(1)    López-Bombino, Luis R. El saber ético de ayer a hoy. Tomo II. La Habana, Cuba, Editorial Félix Varela, 2004, p.95.
(2)     Corominas, Joan. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua castellana. segunda edición revisada. Madrid, Editorial Gredos, S.A., 1967 p.596.
(3)    Sánchez Vázquez, Adolfo. Los Valores. En: Ética, México, D. F., Editorial Grijalbo, 2003, p.113.
(4)    Martínez Echeverri, L. y H. Martínez Echeverri. Diccionario de Filosofía. Ilustrado. Santa Fe de Bogotá, Colombia, Editorial Panamericana, 1998, p. 561.
(5)    Colectivo de autores. el libro de los valores. Bogotá, Colombia, Diario Libre y Casa editorial El Tiempo S.A., p.30.
(6)    Véase: Fernández Bulté, Julio. Filosofía del Derecho. La Habana, Editorial Félix Varela, 2006, pp.180-189. y también el articulo de Luis R. López Bombino “Hacia una clasificación de valores”, Republica.Dominicana, Ediciones Independientes, 2010-
(7)    Weber, Max. El politico y el cientifico- Citado por: Agustín Domingo Moratalla, Tomás Domingo Moratalla y Lydia Feito Grande. Filosofía (1). Madrid, Ediciones SM, 2002, p.351.
(8)    Báxter Pérez, Esther. Educar en valores. Tarea y reto de la sociedad. La habana, Editorial Pueblo y Educación, 2007, p. 121.