Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

Pensamiento Educativo

Simón Rodríguez, el maestro...

Simón Rodríguez, EL MAESTRO DEL LIBERTADOR


AUTORAS:

 Lic. Dailyns Herrera Meneses. (email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. )
Lic. Marisol Milián Rivero. (email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. )
Profesoras:  Universidad Ciencias Informáticas

 

 

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Ciudad de La Habana, 2010
Cuba


 RESUMEN
  Este artículo es un estudio sobre el pensamiento educativo del Maestro Simón Rodríguez(1771-1854), educador venezolano de  los años de la Independencia de América y de la primera mitad del siglo XIX. Este educador, “Maestro del Libertador Simón Bolívar”, refleja el ideario de  la ilustración sobre la educación pública y práctica, para las generaciones de los nuevos Estados Nacionales. Asimismo, su interpretación sobre la independencia de Hispanoamérica, en unos años de surgimiento del regionalismo, el caudillismo y los grupos políticos. Culmina su ideario sobre la  prospectiva del futuro de América y la importancia de la educación.
Palabras claves: Educación ilustrada, Maestro del Libertador. Reforma  educativa. Educación práctica. Originalidad de América. Problema de la imitación. Talleres para educación tecnológica. Independencia y educación.

  ABSTRACT
  This research work is a study on the educational thought of the Professor  SIMÓN RODRIGUEZ(1771-1854), Venezuelan educator of the years of the  Independence of America in the first half of the XIX century. This educator, “Professor of the Liberator Simón Bolivar”, reflects the philosophy of the Illustration on the public and practical education, for the generations of the  new National States. Also, his interpretation on the independence of Hispano- America, in years of sprouting of the regionalism, the leadership and the political groups. He finishes his philosophy on the prospective of the future of America and the importance of education.
Key words: Illustrated education, Professor of the Liberator. The Educational Reformation. Practical Education. Originality of America. Problem of the Imitation. Laboratories for Technological Education. Independence and education.

 INTRODUCCIÓN
  En los estudios sobre la Revolución de Independencia de Hispanoamérica, los historiadores de la educación se han interesado por conocer las corrientes educativas, las influencias pedagógicas de los maestros y los métodos de enseñanza para la formación de los próceres y libertadores que participaron en la guerra y en la organización político-administrativa de los nuevos Estados Nacionales. Entre los más destacados señalamos el pensamiento y la acción de los educadores Simón Rodríguez y Andrés Bello en Venezuela; el Dr. José Félix de Restrepo, Maestro de la Generación de la Independencia neogranadina;  el maestro Félix Varela en Cuba; el maestro José Cecilio del Valle en Centroamérica; el maestro Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo en Quito; el maestro peruano Pablo de Olavide; los mexicanos Fray Servando Teresa de Mier y Francisco Javier Clavijero, S.J., y otros que influyeron en la Generación de la Independencia hispanoamericana (1) .
  En la educación del Libertador Simón Bolívar influyó su Maestro Don Simón Rodríguez (1771–1854), quien fue decisivo en la formación humanista en la primera etapa de su vida y en su ideario de la Ilustración. Este educador venezolano, filósofo y gran conocedor de la sociedad hispanoamericana, nació en Caracas, en el año 1771. Se formó en las ciencias y las humanidades, destacándose en su vida como un maestro con las ideas de la Ilustración, con un pensamiento radical, incompatible con los principios y tradiciones de la sociedad venezolana. En el año 1791, cuando tenía 20 años de edad, fue nombrado por el Cabildo de Caracas, maestro de una escuela pública de primeras letras, iniciando su vida en la educación.
  El 25 de junio de 1793, el maestro Simón Rodríguez contrajo matrimonio con María de los Santos Ronco. Y en su interés por la educación para la mujer, en noviembre del mismo año, se dirigió al Cabildo de Caracas con una representación para proponer “la creación de una Escuela de Niñas para Caracas”.
  Los “Maestros ilustrados” consideraron que era  necesario fortalecer las escuelas públicas de primeras letras para las mayorías, con igualdad para todos, sin tener en cuenta posición social y económica, ni tampoco discriminación racial.
 1 OCAMPO LÓPEZ, Javier. (1981): Historia de las Ideas de Integración de América Latina. Tunja, Editorial Bolivariana Internacional, pág. 70-92.
  El Maestro Rodríguez tuvo el convencimiento que la educación en Caracas estaba viciada y necesitaba de una reforma integral. Las clases altas eran ociosas e ignorantes y vivían entre prejuicios anacrónicos. Nadie estudiaba lo que debía saber y nadie aprendía para mejorar su vida. Todo el trabajo productivo estaba en manos de los pardos. En 1794 presentó un plan de Reforma de la Educación Primaria al Cabildo de Caracas, el cual fue estudiado y no fue aprobado por la Real Audiencia, de acuerdo con el informe negativo del Fiscal. Por este motivo, el Maestro Rodríguez renunció a su actividad docente (2).
Simón Rodríguez, el Maestro del Libertador.
  En la formación del Libertador Simón Bolívar en Caracas, se ha destacado la influencia de su maestro Don Simón Rodríguez. El niño Simón quedó huérfano de su padre, Don Juan Vicente Bolívar, en el año 1786, cuando apenas tenía tres años; y de su madre doña Concepción Palacios en 1792, a los nueve años. Inicialmente vivió en la casa de su abuelo materno, don Feliciano Palacios, con su hermano Juan Vicente. El niño Simón tuvo varios maestros que le enseñaron las primeras letras: escritura y aritmética, con sus maestros Fernando Vides y Carrasco; historia y religión, con José Antonio Negrete; y latín con su maestro Guillermo Pelgrón. En 1793 Don Simón Rodríguez prestaba servicios eventuales al abuelo Feliciano Palacios, en calidad de amanuense, a quien le ayudaba a llevar las cuentas y la administración de los bienes de los huérfanos. En ese año se conocieron el niño Simón Bolívar y el maestro Simón Rodríguez, quien regentaba la Escuela de Primeras Letras de Caracas.
  En una carta de don Feliciano Palacios a su hijo Esteban, quien se encontraba en Madrid, le pidió la compra y remisión de unos libros, cuya lista le envió, los cuales eran para su amanuense Don Simón Rodríguez.
Don Feliciano Palacios, el abuelo materno de Simón Bolívar murió en diciembre de 1793. La tutoría  del niño Simón  recayó en su tío Carlos Palacios, a quien  le  correspondió atender no solo su educación, sino también la administración de los cuantiosos bienes que le correspondían por herencia de sus padres. El temperamento de su tío Carlos era muy serio y algo adusto, por lo cual no pudo comprender al niño Simón, quien se fugó de la casa en 1795, y buscó la ayuda de su hermana María Antonia, manifestándole su resolución de vivir con ella y su esposo, Pablo de Clemente y Francia. A pesar de las súplicas ante la justicia, no pudo hacer el cambio y para solucionar el problema de sus estudios le fue asignada su enseñanza y dirección al educador Don Simón Rodríguez, con quien vivió dos meses y medio, acompañándolo a la escuela pública en Caracas, hasta el 15 de octubre de 1795, cuando regresó a la casa de su tutor. A finales de dicho año, Simón Rodríguez dejó su cargo de maestro de escuela en Caracas (3).
  En 1797 el Maestro del Libertador aparece involucrado en el movimiento pre-independentista del pedagogo mallorquín Juan Bautista Picornell, en asocio con los venezolanos Manuel Gual y José María España, en una tentativa independentista, con defensa de los derechos humanos, que fracasó. Por ello, Don Simón Rodríguez determinó salir de Venezuela y con el nombre de Samuel Róbinson se radicó por un tiemp o en Kingston (Jamaica). Róbinson Crusoe, la novela de Daniel Defoe (1719) se convirtió en el ejemplo del hombre que quedó solo en una isla y que en la soledad pudo hacerse a una nueva vida.
  Tanto “El Emilio” de Rousseau, como “Róbinson Crusoe”, se convirtieron en personajes paradigmas para el Maestro Simón Rodríguez. En Jamaica aprendió el inglés y concurrió a la escuela pública, colaborando en los juegos con los niños.
  De las Antillas, Don Simón Rodríguez viajó a Estados Unidos en donde vivió hasta fines de 1800 y visitó a Londres en donde tuvo contactos con Don Francisco Miranda, el precursor de la Independencia. En el año 1801 lo encontramos en Francia en donde organizó escuelas de inglés y español como segundas lenguas en Bayona y París.
  En el año 1805, el maestro Simón Rodríguez se encontró de nuevo en París, con su alumno Simón Bolívar, ese joven que había enviudado y que tenía precaria salud, pero muchas ansias de  luchar. Lo acompañó en un viaje que los llevó a Lyon y Cham, haciendo cortas jornadas por los Alpes y varias ciudades de Italia: Milán, Venecia, Ferrara, Bolonia, Florencia y otras. El viaje lo hicieron, unas veces a pie y otras en diligencias.
 3 PÉREZ VILA, Manuel. (1971): La formación intelectual del Libertador, Caracas, Ministerio de Educación,  Departamento de Publicaciones, págs. 31-38. Véase asimismo la obra del escritor Ramón Zapata. (1997): Libros que leyó el Libertador Simón Bolívar. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, pág. 25-52.
  El joven Simón Bolívar necesitaba el descanso necesario, que aprovechó con optimismo, acompañado con su maestro Simón Rodríguez (4).
  En Milán presenciaron la coronación de Napoleón Bonaparte como rey de Italia. Bolívar se defraudó e hizo críticas al descenso de un héroe republicano como Napoleón, “¡arrodillado
ante las insignias reales!”. Continuaron su gira hasta Roma, en donde el 15 de agosto del mismo año, el joven Simón Bolívar, ante su maestro Rodríguez, juró dedicarse a la causa de la independencia de Hispanoamérica.
  El maestro Simón Rodríguez en   uno de sus escritos, recordó el juramento de Bolívar en el Monte Sacro: “Juro delante de Usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”(5) .
  Después de su visita a Roma y a Nápoles, el Maestro Rodríguez y su discípulo Bolívar regresaron a París, después de haber tenido un encuentro muy significativo con el sabio Alejandro Von Humboldt. En 1806, Bolívar decidió volver a Caracas, e invitó a su Maestro a regresar a su ciudad natal, lo cual fue inútil, pues Rodríguez temía la persecución española. El Libertador recordó siempre la influencia decisiva de su Maestro Rodríguez en la orientación revolucionaria de su vida, para la libertad de las colonias españolas en América.
Su vida errante en Europa e Hispanoamérica.
  El Maestro Simón Rodríguez tuvo un largo peregrinar por Europa, viviendo en Italia, Alemania, Prusia, Polonia y Rusia. Su principal actividad fue la docencia, la creación y dirección de algunas escuelas de español y hasta regentó una escuela de primeras letras en un pueblecito de Rusia, como lo expresó en sus recuerdos sobre su estadía en el Viejo Mundo por más de veinte años. Estudió literatura, aprendió lenguas y concurrió a juntas secretas de carácter socialista. Trabajó en un laboratorio de química industrial, en donde aprendió algunas cosas experimentales. En 1823, Don Andrés Bello lo encontró en Londres, en donde decidió regresar a sus tierras americanas.
 4  Véase la obra de USLAR PIETRO, Arturo. (1981): La Isla de Róbinson. Barcelona,España, Seix Barral. Asimismo, la obra de RUMAZO GONZÁLEZ, Alfonso.(1976): Simón Rodríguez, Maestro de América. Caracas, Universidad Simón Rodríguez.
 5  Sobre el Juramento de Bolívar, véase la obra de LOZANO Y LOZANO, Fabio.(1913): El Maestro del Libertador. París, Sociedad de Ediciones Literarias y artísticas, pág. 66-70. Asimismo, la obra Compilada por Grases, Pedro (1954): Escritos de Simón Rodríguez. Sociedad Bolivariana de Venezuela, Caracas, Imprenta Nacional, pág. 354.
En el año 1824 regresó a Hispanoamérica por Cartagena de Indias, retomando su nombre de Simón Rodríguez. En Bogotá fundó una Escuela Taller de Artes y Oficios con el fin de ofrecer una enseñanza práctica para los niños más pobres de la sociedad. Esta experiencia tuvo poco éxito, pues la costumbre de la educación tradicional y humanista no hizo posible el cambio hacia la educación práctica.
  En busca de su alumno y amigo Simón Bolívar, el maestro Simón Rodríguez viajó al Perú, en donde fue muy bien recibido por el Libertador en Lima, incorporándolo a su grupo de colaboradores directos.
 En noviembre de 1825, Bolívar lo nombró Director de Enseñanza Pública y Director General de Minas, Agricultura y Caminos Públicos de Bolivia. Allí estuvo hasta 1826, cuando regresó al Perú. Con la comitiva del Libertador visitó a Arequipa, El Cuzco, La Paz y Potosí. En 1826 llegó a Chuquisaca, en donde trabajó bajo la autoridad del Mariscal Sucre.
  El primer Presidente de Bolivia, el Mariscal Antonio José de Sucre no comprendió el proyecto de una educación para enseñar los oficios como lo propuso el maestro Simón Rodríguez; por ello, le quitó el apoyo.
Su proyecto educativo fue fundar una Casa Taller de artes y oficios, especialmente de carpintería, albañilería y herrería. Este proyecto educativo también fracasó, pues la educación tradicional de las gentes de Chuquisaca no permitió el cambio a la educación práctica.
  En cartas al Libertador, el Mariscal Sucre denunció al Maestro Simón Rodríguez por sus ideas extravagantes y con incapacidad para desempeñar el puesto bajo su dirección. Señaló que no le trajo escrito el sistema de educación y que en sus conversaciones, unas veces dice unas cosas y luego señala otras, sin ninguna dirección. En poco tiempo el Maestro Rodríguez quedó sin puesto y con numerosas deudas. Vivió en el pueblo de Oruro, casi en la indigencia; y en unos años cuando se manifestó en el Perú una reacción contra el Libertador Simón Bolívar.
  En esos años de crisis publicó varios libros. En 1828 publicó su libro “Sociedades americanas en 1828”, en el cual defendió la originalidad de América Española. En 1830 publicó un libro en defensa de su alumno Simón Bolívar, con el título: “El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidas por un amigo de la causa social”.
  A finales de 1853 el Maestro Rodríguez visitó a Manuelita Sáenz, el amor del Libertador, en Paita, puerto peruano sobre el Pacífico, cerca de la frontera con Ecuador (7).
Por todas partes el Maestro Simón Rodríguez tuvo relaciones con las gentes pobres, con los indios y los arrieros. No tuvo un lugar fijo para vivir; su manera de pensar le trajo muchos enemigos. En sus relaciones con una india  tuvo dos hijos cuyos nombres fueron Choclo y Tulipán.
  Fundó una escuela de barrio que era a la vez fábrica de velas de cebo y expendio de menudas mercancías. En la puerta de la escuela-tienda puso un letrero: “Luces y virtudes americanas, esto es, velas de cebo, paciencia, jabón, resignación, cola fuerte, amor al trabajo”. Cuando iba acompañado con su hijo José Rodríguez y un compañero de éste, el maestro Simón Rodríguez murió en el pueblo de San Nicolás de Amotape en el Perú, el 22 de febrero del año 1854, a la edad de 83 años. Lo enterraron en la iglesia de San Nicolás de Bari. Setenta años después, sus restos fueron llevados a Caracas, en donde reposan en el Panteón Nacional.
Las Ideas pedagógicas del maestro Simón Rodríguez.
  El Maestro del Libertador fue defensor de la educación pública con igualdad para todos los ciudadanos. En su pensamiento se manifiestan las ideas educativas de los filósofos de la ilustración, y en especial del pensador Juan Jacobo Rousseau.
  Según sus ideas, la educación en Hispanoamérica tiene como objetivo formar a las nuevas generaciones que van a fundar los nuevos estados nacionales, con las ideas democrático-republicanas. Según sus conceptos, con la Revolución de Independencia, las nuevas repúblicas fueron establecidas, pero no fundadas. Siempre fue partidario de una educación práctica, para enseñarle oficios a los educandos.
  La Revolución de Occidente de los siglos XVIII y XIX, a través del Liberalismo filosófico y en general de las ideas de la ilustración, planteó la urgencia de la educación formal para las mayorías, contraria a la educación selectiva para las minorías aristocráticas. Se consideró necesaria una educación universal, libre y obligatoria; una educación oficial y pública, financiada por el Estado y con acceso para todas las gentes. Y en el proceso revolucionario, se consideró necesaria  asimismo, la formación de ciudadanos libres en Estados democráticos  y  necesitados de  unidad  en  sus respectivas  Naciones.  La  educación  se
 7 Simón Rodríguez. (1954): Escritos de Simón Rodríguez. Caracas, Imprenta Nacional.
consideraba por consiguiente, como una fuente necesaria para fomentar la unidad nacional.
  En su formación, ideas y actividad pedagógica, el maestro Simón Rodríguez fue un ejemplo del educador de “La ilustración”, estudioso del antropocentrismo y el racionalismo en la educación y defensor de la escuela pública y oficial, para las mayorías. Este educador fue un gran lector de las obras de Rousseau, Montesquieu, Locke, Voltaire, Diderot, Siéyes y otros filósofos que dieron las bases para el pensamiento ilustrado y los derechos humanos: de las ideas de libertad, igualdad de todos los seres, la propiedad y la seguridad. Las ideas sobre la democracia o gobierno del pueblo, contra la monarquía y la aristocracia. Y las ideas demoliberales para el análisis de la realidad de estos pueblos de Hispanoamérica que anhelaban libertad e independencia en relación con las metrópolis europeas.
  En la obra “El Emilio” de Rousseau, conoció sus ideas sobre la educación  natural y la formación de los alumnos en una educación integral. Una educación  que debe fortalecer a los estudiantes con los mismos medios de la naturaleza. Se debe dejar que la propia experiencia proporcione las nociones elementales.
Hasta la edad de los 12 años, se debe ejercitar continuamente el cuerpo y educar cuidadosamente los sentidos; de este modo, Emilio será más hábil, más fuerte y más experimentado. A partir de los 12 años se debe empezar su educación positiva, con la cual el maestro lo ejercitará en la reflexión; y fortalecerá su inteligencia por medio de hechos y experiencias. Lo importante es enseñarle a través de la educación natural y el sentido común.
  Con la lectura de “El Emilio” y demás obras de Rousseau y de los filósofos de la Ilustración, se manifestó su interés apasionado por las cuestiones relacionadas con la educación (8).
Su proyecto para reformar la Educación.
  El 23 de mayo del año 1791, el Cabildo de Caracas nombró a Don Simón Rodríguez, para ejercer el cargo de Maestro de primeras letras para niños, en la Escuela Pública de Caracas, cargo propuesto por Don Guillermo Pelgrom, el Maestro principal de la misma, y avalado por los Alcaldes Ordinarios, Don Diego Blanco y Don José Ignacio de Michelena. Se le asignó un sueldo anual de cien pesos. Es la primera vez que aparece en la vida pública Don Simón Rodríguez, un joven maestro de 20 años.
 8 ROUSSEAU, Juan Jacobo.( 1975-1976): “El Emilio”. Nuestros Clásicos: 46. México, UNAM. Dirección General de Publicaciones, 2 vols.
  Con su ímpetu de reformas escolares y de nueva organización, la Escuela de Primeras Letras de Caracas alcanzó un gran éxito, pues dos años después, llegó a tener 151 alumnos.
  La Escuela de Primeras Letras en Caracas tiene sus fundamentos en la Real Cédula de 1767 del monarca español  Carlos III, en la cual se ordenó el establecimiento de una escuela de primeras letras en cada municipio. En Caracas se fundó una Escuela Pública de Primeras Letras de carácter municipal, bajo la autoridad del Cabildo de la ciudad. En esta Escuela se enseñaba a leer, escribir, contar, dibujo, doctrina cristiana, urbanidad y cortesía, rudimentos de aritmética, geografía y catecismo político.
  La financiación de la escuela era oficial para impartir una educación gratuita, aunque se exigía colaboración económica por parte de las familias de los alumnos más pudientes. Las partidas oficiales para la educación eran muy escasas, por lo cual, el sueldo para los Maestros era muy bajo.
  El modelo pedagógico para las Escuelas de Primeras Letras en Caracas, fue el de las Reales Escuelas de primeras letras de Madrid, que hoy corresponde al Movimiento de San Indefenso, por haberse iniciado en la Escuela del Real Sitio de San Indefenso. Este modelo constaba de nuevos objetivos para las escuelas y de nuevas técnicas de enseñanza para la lectura, la escritura y las matemáticas objetivas y técnicas.
  Le dio mucha importancia a las técnicas de enseñanza y la eficiente organización escolar. Es de gran interés, el envío de un paquete de libros que hizo don José Monteverde y Molina desde Tenerife (España), con destino al Ayuntamiento de Caracas, en enero de 1794.
  Dicho paquete contenía obras y silabarios o cartillas, para que a imitación de las Reales Escuelas de San Isidro de Madrid y de San Indefenso del Escorial, se establecieran en la escuela pública de Caracas.
Estos libros fueron entregados por el Cabildo de Caracas al maestro Don Simón Rodríguez, el 11 de marzo de 1794 y le sirvieron para realizar sus Reflexiones sobre las Escuelas de Primeras Letras en Caracas. Dos meses después, el 19 de mayo del mismo año 1794, presentó al Cabildo su memoria sobre “Los defectos que vician la escuela de primeras letras de Caracas y medio para lograr su reforma por un nuevo establecimiento”.
  Según sus reflexiones, en Caracas había un gran desprecio y descuido por la educación. Propuso una educación igualitaria para todas las razas y clases sociales, extensiva a los pardos y a las castas, invocando la igualdad, aunque admitiendo que habían de permanecer separados. A éstos se les enseñaría además de las letras, las artes mecánicas. Los maestros se debían preocupar por una enseñanza objetiva, con igualdad para todos. La enseñanza debía ser dirigida a lo útil y realizada teniendo en cuenta el interés de los alumnos. Esta educación debía estar combinada con los juegos, las diversiones y los paseos.
  El maestro Simón Rodríguez se manifestó partidario de una educación práctica, con énfasis en las artesanías y en la enseñanza de oficios, que acercara más a los educandos a las realidades de la vida. La educación siguiendo los lineamientos del Racionalismo y la ilustración, debía dar más importancia a los estudios naturales y a la experimentación. Sus ideas y reformas educativas, tuvieron fundamento en la situación real de la Escuela en Caracas en los finales del siglo XVIII. El maestro Simón Rodríguez propuso crear escuelas bajo una dirección general. El maestro de la escuela principal sería el Director con funciones de Inspector. En relación con el estado de las escuelas en Caracas en el año 1794, presentó la Reforma que consideró indispensable para su cambio y progreso, siguiendo los cambios de las Escuelas de Primeras letras en Madrid. Señaló la importancia de crear cuatro escuelas en Caracas, teniendo en cuenta la división de las cuatro feligresías o parroquias. El nombramiento de cuatro maestros de número y doce pasantes, quienes formarían el cuerpo de profesores de primeras letras en Caracas. Uno de los cuatro maestros de número sería el director o regente general.

 CONCLUSIONES
  El Maestro Simón Rodríguez es ejemplo de educador, con una proyección de sus ideas en la organización de los nuevos Estados Hispanoamericanos. Las ideas de Rousseau y de los educadores ilustrados fueron interpretadas y aplicadas en la educación para las generaciones que hicieron la independencia de Venezuela y en otros países de Hispanoamérica. Según su convicción, que es la planteada por los ilustrados, debe ser una educación natural, práctica, pública y oficial, con igualdad para todos los sectores de la sociedad. El gobierno debe facilitar los recursos económicos necesarios para hacer posible una educación ¨con nuevas ideas¨ para la formación de la nuevas generaciones en los orígenes de los nuevos Estados Nacionales.

  Propuso para los estudiantes de escasos recursos, una educación práctica y técnica a través de  los talleres. Así se reflejó en sus experiencias en Bogotá y luego de su discípulo, el Libertador Simón Bolívar, en Bolivia y Perú.

 BIBLIOGRAFÍA

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 * Álvarez Freites, Mercedes Margarita (1966): Simón Rodríguez tal cual fue. Vigencia perenne de su magisterio. Caracas, Ediciones del Cuatricentenario  de Caracas.
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 * Bruni Celli, Blas (1971):¨Reflexiones sobre  Don Simón Rodríguez¨, en Boletín de la       Académia Nacional de Historia. Caracas, No. 216.
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 * Carrera Damas, German(1971): Simón Rodríguez, hombre de tres siglos.  Caracas, Consejo Municipal del Distrito Federal.
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 * Grases, Pedro (1979): La peripecia bibliográfica de  Simón Rodríguez. Caracas, Universidad Experimental Simón Rodríguez.
 * Las andanzas de  Simón Rodríguez en Latacunga. Caracas, ministerio
      de  Educación,¨Vigila¨, no. 13.
 *  Los escritos de Simón Rodríguez. Caracas, Sociedad Bolivariana de
     Venezuela.3 volúmenes.
 *   (Compilador),(1954): Simón Rodríguez: escritos sobre su vida y obra.    
     Caracas, Consejo Municipal del Distrito Federal.
 * Lasheras, Jesús Andrés (1999):¨La casa de industria pública de Santafé de Bogota.
       Proyecto  de Educación popular  de Simón Rodríguez¨, en:Tercer Coloquio de Historia de
       la Educación Colombiana.(Memorias).Popayán,Universidad del Cauca,1999., pág.25-31.