Revista IPLAC

Publicación Latinoamericana y Caribeña de Educación

Modelo de formación permanente del coordinador pedagógico en función supervisora

MODELO DE FORMACIÓN PERMANENTE DEL COORDINADOR PEDAGÓGICO EN FUNCIÓN SUPERVISORA

AUTORES:
Doris Joletty Simoza-Toro. Supervisora. Zona educativa del estado Barinas. República Bolivariana de Venezuela.
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Dr. C Jorge García-Ruiz. Universidad de Ciencias Pedagógicas “José Martí, de Camagüey. Cuba. Correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 RESUMEN
  El presente artículo ofrece una visión general de la modelación del proceso de formación permanente para el desarrollo de la creatividad del docente de la Educación Primaria, se develan las relaciones que se dan entre los componentes que conforman los subsistemas del modelo; así como la apreciación de la sensibilidad creativa pedagógica como una nueva cualidad que emerge de las relaciones que se establecen entre dichos componentes. Se utilizaron como métodos y técnicas: el analítico - sintético, el inductivo - deductivo, el sistémico-estructural, la observación, el análisis de documentos. Los resultados, de la aplicación de la propuesta, demostraron su efectividad en el desarrollo de la creatividad de los docentes.

Palabras claves: formación permanente, función supervisora

 

ABSTRACT
  The present paper provides a general view about modeling the process of continued formation for developing creativity in Primary Education teacher. The author reveals the relations given in the components of the subsystems of the model and the pedagogical creative sensibility as a new quality that emerges from the relations of such components. To develop this work different methods and techniques were used, such as analytic-synthetical method, inductive-deductive, systemic-structural method, observation, and the document analysis. The results of the application of the proposal show its effectiveness in the development of creativity in the teacher’s object of study.

  Key words: permanent formatión, supervisor function

INTRODUCCIÓN
  Una de las principales problemáticas que enfrenta el mundo contemporáneo, relacionada con la educación, se centra en la educación de los adolescentes, lo cual amerita que se profundice en el papel de cada uno de los agentes educativos que inciden en las instituciones que tienen la responsabilidad de prepararlos para la vida.
Para dar respuestas a estas exigencias en la República Bolivariana de Venezuela se establece que “la educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto de todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad desarrollar (…) el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social…” (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, art. 102; 1999: 16).
Es responsabilidad del Ministerio del Poder Popular para la Educación garantizar la formación permanente de los directivos, funcionarios y docentes, para cumplir con la formación del ciudadano deseado.
Para dar cumplimiento encargo social en la formación de los adolescentes, en el caso venezolano, en los Liceos, es necesario que los docentes estén bien orientados y en esta dirección desempeñan un rol esencial los coordinadores pedagógicos en su función supervisora. Por lo que se debe garantizar una formación que conlleve a elevar el nivel profesional de los coordinadores pedagógicos, para que a través de su influencia transformadora se mejore el proceso pedagógico.
  Diferentes investigaciones realizadas (San H. Moorer 1969, Viñao Frago, Antonio, 1997, España. 2001, Universidad del Zulia, Facultad de Humanidades, 2001, “Jornada de Capacitación” el Salvador, 2003, Mogollón, Amanda 2006) han demostrado la existencia de dificultades en el establecimiento de una adecuada formación de los docentes coordinadores.
  El objetivo del artículo es ofrecer una visión de la modelación del proceso de formación permanente para el perfeccionamiento de la función supervisora del coordinador pedagógico en los liceos bolivarianos.

 

DESARROLLO
 El coordinador pedagógico
  Por su parte, Almeida (2009) define al coordinador pedagógico como “al profesional que apunta fuertemente a la gestión de los aprendizajes y a la formación de los profesores. Eso incluye dominar algunas cosas que ninguna facultad les enseñó: saber cómo fue diseñada la currícula, cómo y cuándo se articulan las áreas del saber y cuáles son los modelos de evaluación disponibles”.
  Esto indica que el coordinador debe ayudar a los docentes a mejorar el proceso de enseñanza y de aprendizaje, destacándose lo relacionado con la planificación, la ejecución y la evaluación, que se materializa en la actualización de la información, el asesoramiento en las diferentes áreas curriculares, el enlace entre la administración (con las exigencias de la sociedad) y los docentes, el control de las normativas vigentes y la evaluación como valoración permanente del proceso educativo. Para el logro deseado es necesario lograr un determinad nivel de profesionalización de este docente en función supervisora.
En el logro de la educación de calidad es necesaria la formación permanente del docente, como señala en su artículo 38, la ley Orgánica de Educación de la República Bolivariana de Venezuela:
  “La formación permanente es un proceso integral continuo que mediante políticas, planes, programas y proyectos, actualiza y mejora el nivel de conocimientos y desempeño de los y las responsables y los y las corresponsables en la formación de ciudadanos y ciudadanas. La formación permanente deberá garantizar el fortalecimiento de una sociedad crítica, reflexiva y participativa en el desarrollo y transformación social que exige el país”. (Ley Orgánica de Educación. 2009:20)
  Al respecto De Lella (1999) y Cuenca (2003) defienden que este proceso de formación permanente debe brindar al docente acciones para una dinámica de superación constante, que le permita subsanar las debilidades de los aspectos técnico pedagógicos heredados de la formación inicial y apropiarse de los cambios pedagógicos y didácticos, por lo tanto, los sistemas educativos están en la necesidad de contar con un proceso de supervisión interno en los liceos, que les permita obtener la calidad educativa que exige el actual siglo XXI.
Modelo de formación permanente del coordinador pedagógico en función supervisora.
  La modelación realizada en el presente estudio y cuyos resultados se muestran a continuación, sigue los referentes del paradigma sistémico y se sustenta en el empleo del método sistémico estructural funcional. El modelo constituye una construcción teórica acerca de la formación permanente del coordinador pedagógico del liceo en su función supervisora.
  Los componentes del modelo constituyen el resultado del análisis crítico-valorativo de las fuentes bibliográficas especializadas, de la reflexión en torno a los principales resultados obtenidos a través del diagnóstico inicial del problema de investigación y de la experiencia de los autores en el estudio de esta temática. Dichos componentes con su recursividad propia, se enlazan mediante relaciones de coordinación e interdependencia, que son develadas en el análisis, desarrollo y argumentación de los mismos.
  Como se ha valorado, la formación permanente del docente constituye un proceso de desarrollo individual y social, tendente a mejorar el conocimiento, las habilidades y competencias profesionales del personal pedagógico, un proceso enfocado en el perfeccionamiento, autoperfeccionamiento y profesionalización del docente.
Como se ha apuntado con anterioridad, en el contexto de la educación bolivariana, dentro de la formación permanente destinada al docente coordinador pedagógico está la función supervisora y orientadora al profesor de aula a su cargo y esta es a su vez una oportunidad de hacer docencia y de hacer la gestión educativa. La supervisión debe ser una guía orientadora ante cualquier situación pedagógica, debe ofrecer herramientas al docente tanto desde lo académico, como lo administrativo, para alcanzar el aprendizaje y el desarrollo humano deseado en los estudiantes del liceo bolivariano.
  En tal sentido, se considera que la supervisión, como parte de la coordinación pedagógica, debe dejar de ser una forma de control estricto y se convierte en una función que favorece aprendizajes y crecimiento humano en los discentes, como fin último.
  Para la concepción del modelo de formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, en su función supervisora, se toma como punto de partida, la contradicción dada entre la formación permanente, de carácter general, del docente del liceo y la formación específica en el perfil de coordinador pedagógico en función de supervisión educativa, la cual dinamiza dicho modelo debido a que el mismo brinda solución a esta contradicción.
  El modelo revela tres componentes esenciales en su conformación: un componente motivacional-vivencial, un componente metodológico y un componente funcional-contextual, todos referidos a la formación del coordinador pedagógico como supervisor educativo, que es el proceso modelado.
 Componente motivacional-vivencial.
  En la formación permanente del personal docente que ejerce la coordinación pedagógica, los factores de carácter afectivo-motivacional resultan especialmente importantes. La formación del coordinador académico tiene que garantizar el prepararlo como comunicador profesional, como una persona comprometida con su quehacer profesional, motivada por su quehacer pedagógico; un persuasor y replicador de estas condiciones en los docentes a su cargo.
  En correspondencia con lo anterior, el componente motivacional-vivencial alude al papel de los procesos interactivos y afectivo-motivacionales en la formación del coordinador pedagógico, con énfasis en su función supervisora. La comunicación, que es uno de los subcomponentes del mismo, constituye un eje central y transversal de la formación permanente, en su integridad, por la importancia que reviste como vía y expresión del proceso de formación, ya bien por ser contenido, función de este o requerimiento indispensable en las diversas esferas de actuación del coordinador.
  El componente motivacional-vivencial actúa como un inductor de la actuación del coordinador pedagógico como supervisor, siendo una condición necesaria, aunque no suficiente dentro de la formación. Los tres subcomponentes esenciales del mismo son: la comunicación, la involucración afectiva y la motivación profesional pedagógica-supervisora.
  La comunicación se privilegia, en especial desde sus funciones afectiva y reguladora. Es imprescindible formar al coordinador-supervisor con un estilo de comunicación asertivo, constructivo, que favorezca las relaciones con los docentes y con las demás personas involucradas en el proceso educativo del liceo. El coordinador-supervisor debe ser capaz de estimular a los docentes para que sepan autoevaluarse y adquirir sentido de responsabilidad; ya que de esta manera estarán en condiciones de afrontar los problemas que puedan presentárseles y aportar soluciones.
  Una comunicación simétrica, que no solo suponga informar, sino también favorecer un acercamiento afectivo entre el coordinador pedagógico y el docente, la escucha activa, el intercambio, una relación de reciprocidad y comprensión mutua; se constituirá en un factor decisivo para perfeccionar la coordinación pedagógica y en lo particular la supervisión educativa, de modo tal que el docente asistido no solo se sienta controlado, si no también comprendido y apoyado en su quehacer pedagógico.
  En tal sentido, se propiciará que el docente adquiera mayor confianza en sí mismo, seguridad en su trabajo, en las relaciones con sus compañeros, los padres, representantes y autoridades superiores. Esto, a su vez, favorecerá que los docentes tomen mayor interés por conocer niños y adolescentes, que les brinden mayor atención en conformidad con sus diferencias individuales, a fin de lograr desarrollar en estos capacidades para solucionar problemas.
  La comunicación efectiva en el proceso docente-educativo, tiene un rol esencial en la actividad supervisora y en las interacciones comunicativas entre sus miembros. En tal sentido, es importante promover sistemas interactivos donde grupos e individuo se formen de manera simultánea y recíproca.
  Una comunicación desarrolladora no es solo aquella en la que “crece” el sujeto individual (el coordinador o el docente), sino también la que promueve el crecimiento grupal. Esta comunicación supone un crecimiento del proceso social, colectivo, que asume, un notable sentido personal para cada uno de sus miembros.
  De igual forma el proceso docente-educativo tiene lugar a través de las interacciones comunicativas afectivas de los coordinadores académicos y docentes de aula; que conlleva a un proceso predominantemente comunicativo por su naturaleza misma y, por tal razón exige de un docente que sea un comunicador de excelencia.
  La función supervisora del coordinador pedagógico constituye, de igual modo, la vía para controlar el proceso docente-educativo, para interactuar y particularmente para que el docente ejerza una influencia educativa en los estudiantes. El proceso, como proceso comunicativo afectivo, constituye una vía de intercambio de significados y vivencias, de interacción, de influencia recíproca, de comprensión mutua.
  La comunicación afectiva propicia el crecimiento continuo de la personalidad de docentes y discentes, a través del sistema de actividades supervisoras que realiza el coordinador. Esta comunicación efectiva, debe estimular la implicación personal del sujeto en su propio perfeccionamiento profesional. Y justamente, con ello se relaciona el segundo subcomponente del componente motivacional-vivencial.
  La involucración afectiva está referida al sentido de compromiso del coordinador pedagógico que realiza la actividad de supervisión. Resulta de especial importancia destacar el papel del compromiso con su accionar y su encargo social de coordinador pedagógico y en su quehacer supervisor; este elemento resulta decisivo para que los docentes a su cargo también se sientan parte misma del liceo y de la labor docente-educativa con el alumnado.
De esta manera, la formación permanente del coordinador pedagógico no puede desentenderse de propiciar la asunción del compromiso e involucración con la labor de coordinación y supervisión.
  El coordinador pedagógico tiene el compromiso de informar, asesorar, mediar, controlar y evaluar el proceso docente-educativo y el desarrollo de su personalidad y la de los docentes a su cargo. Coordinadores y docentes deben asumir determinada responsabilidad en dicho proceso, y a su vez ambos desempeñan roles de importancia. La práctica profesional del coordinador pedagógico, dado su carácter integrador del modo de actuación del profesional, cumple la función de núcleo central en la estructura del sistema de formas de organización del proceso docente-educativo y mediatiza la relación sujeto-sujeto en su formación y desempeño.
  El coordinador pedagógico es un actor protagónico en el proceso docente-educativo del liceo, es un factor humano importante para promover desarrollo humano en el mismo, la adquisición de estrategias para aprender; lograr que los docentes se conviertan en seres autónomos, reflexivos, creativos y transformadores del contexto educativo y de la sociedad.
  La involucración afectiva está indisolublemente ligada a la motivación profesional, que es otra condición importante para la coordinación y la supervisión. Por ello la formación permanente, debe intencionar, debe favorecer el interés hacia la profesión pedagógica, con énfasis en la coordinación pedagógica en el personal que la ejerce.
  La motivación profesional alude a aquel proceso conducente a mejorar la actuación profesional del coordinador pedagógico, a partir de favorecer la aparición de móviles del comportamiento o afianzar los existentes, en función de la mejora de la supervisión educativa, lo cual debe asistir su interacción con los docentes y la de estos con los estudiantes, en aras de un proceso docente-educativo más eficaz.
  Lo anterior refuerza la idea de lo importante que resulta, desde la formación permanente del coordinador pedagógico en lo relativo a su función supervisora, incidir en el logro de niveles superiores de motivación profesional, lo que redundará en un mejor desempeño de estos profesionales.
  Entre los componentes comunicación, involucración afectiva y motivación profesional pedagógica-supervisora, se establecen relaciones de coordinación e interdependencia recíproca. A la vez, se connota como componente de mayor jerarquía a la comunicación, por su trascendencia para el componente motivacional-vivencial y para el resto de los constitutivos del sistema, como se explicará más adelante.
Componente metodológico
  Si el componente antes analizado, connota el papel de los requerimientos afectivos en la formación del coordinador pedagógico del liceo, el componente metodológico acentúa el de su preparación técnico-profesional, tomando en cuenta los componentes personalizados del proceso docente-educativo del liceo y en especial la triada objetivos-contenidos-métodos. Este componente enfatiza la necesidad de considerar determinados objetivos, contenidos, métodos y estrategias para la formación permanente del coordinador académico, como figura principal del liceo. Los objetivos, contenidos y métodos-estrategias constituyen sus subcomponentes o componentes de menor generalidad.
  Los objetivos de la formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, están alineados con un nuevo modelo de desarrollo social, cultural y económico, que promueve tanto el fortalecimiento de la participación de los docentes a su cargo, como el estímulo de la creación de la participación del resto de la comunidad del plantel y de pequeñas empresas de producción social. La supervisión, como una de las aristas de la coordinación pedagógica, no solo se empeña en conocer el sistema escolar, sino también en programar cómo transformarlo y perfeccionarlo. En consecuencia, incide directamente en la calidad de la educación, constituye un factor decisivo para la calidad educativa en el liceo. Lo anterior sustenta la necesidad de enfocar la formación permanente del coordinador-supervisor en el dominio del sistema escolar, su conducción y mejora, lo cual supone pertrecharse de los elementos conceptuales, procedimentales y actitudinales necesarios para ejercer la función de supervisión educativa, pero en su relación con las restantes funciones que su encargo social le exige ejercer: la docente y la administrativa.
  Los objetivos de la formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, con énfasis a los referidos a su función de supervisión educativa, se supeditan, en última instancia, a los objetivos del Sistema Educativo  Bolivariano, que plantean la formación integral de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en función de las bases históricas, pedagógicas, sociales, políticas, metodológicas, científicas y humanísticas que debe considerar el docente coordinador en su quehacer diario y en correspondencia con el nivel educativo. Este, a su vez, busca la formación de ciudadanos con conciencia histórica e identidad venezolana, dándole continuidad al proceso de desarrollo de las capacidades críticas, reflexivas, liberadoras del pensamiento y que les permita ser investigadores y pioneros en la creación de nuevas formas de solución para los conflictos y problemas sociales comunitarios.
De los objetivos del Sistema Educativo Bolivariano, se deriva la misión de los liceos bolivarianos. A esta se supeditan, igualmente, los objetivos de la formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, ya que plantea como propósito la formación integral de los y las adolescentes atendiendo a los fines y principios plasmados en los documentos legales, a los que el coordinador pedagógico tiene que dar respuesta en su accionar práctico en el momento en que orienta y desarrolla capacidades y habilidades, así como impulsa la transformación y el fortalecimiento del conocimiento pedagógico de los contenidos de instrucción.
  En función de esos objetivos del Sistema Educativo Bolivariano, de la misión de los liceos bolivarianos y de los objetivos de la formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, con énfasis a los referidos a su función de supervisión; es que se desarrollan  los contenidos de la formación del coordinador pedagógico del liceo. Estos contenidos requieren estar alineados con los objetivos a que se hizo alusión anteriormente y están referidos a la cultura acerca del sistema escolar de que requieren apropiarse los coordinadores pedagógicos para realizar sus funciones supervisora, docente y administrativa. En este caso se connota la función de supervisión pedagógica, pero sin ignorar sus nexos con las restantes funciones, ya que en su quehacer académico-pedagógico, todas aparecen indisolublemente relacionadas.
El asesoramiento, orientación e información marchan unidos y no pueden separarse del control y la evaluación, en la labor del coordinador pedagógico. La supervisión, supone una función de ayuda al profesor, de asesoramiento al sistema que, de alguna forma, se consideraba implícito en el propio concepto de control y evaluación.
La supervisión y las restantes funciones inherentes a la coordinación pedagógica del liceo, conllevan la propuesta de acciones concurrentes para mejorar la calidad de la educación y la enseñanza. El asesoramiento y la evaluación, logran genuina efectividad, solo si existe la capacidad de establecer, sobre la base de buenas relaciones humanas, una comunicación coherente entre los coordinadores académicos y el personal directivo del liceo, los docentes y alumnos a su cargo.
  Lo anterior connota el papel de la comunicación como un eje en la modelación, lo que supone en este caso que en la formación del coordinador pedagógico deben privilegiarse los contenidos relacionados con la comunicación, incluidos saberes teóricos y el desarrollo de habilidades comunicativas que le permitan un accionar coherente al ejercer sus diferentes funciones. En relación con ello, también deben connotarse aquellos contenidos relacionados con la labor educativa, la orientación educativa y la evaluación educativa, entre otros, sin obviar la importancia de la comunicación como elemento transversal a todos estos saberes, por ser un saber, una postura y un quehacer necesario para ponerlos en práctica.
Los contenidos de la formación del coordinador, que como se ha expresado, están subordinados a lo que está planteado en el sistema educativo bolivariano y la misión de los liceos bolivarianos, suponen la actualización de este en materia de los basamentos legales, didácticos, proyectos de aprendizaje, planes de evaluación, experiencias prácticas en la elaboración, revisión, aplicación de acciones en los distintos ámbitos del proceso docente-educativo, en que el docente coordinador asume ser guía, orientador y promotor de espacios de diálogo, discusión y confrontación de experiencias significativas de aprendizajes que den respuestas reales a los problemas que presenta el entorno escolar. Para el logro de lo anterior, es necesario que el docente coordinador genere desde su práctica pedagógica, producción, innovación y construcción, para así ayudar a los docentes a desarrollar las competencias con sus alumnos.
  Para ello, se necesita una interrelación directa coordinador-docente con  la nueva estructura que permita fortalecer desde el liceo las innovaciones pedagógicas y curriculares planteadas por las políticas de estado, respetando ritmos y desarrollo de los docentes, así como reconociendo y dignificando la práctica pedagógica, realizando acompañamiento y seguimiento de todos los procesos pedagógicos que garanticen la formación integral del alumnado, con una visión nacional constitucional.
  Los objetivos y contenidos de la formación permanente del coordinador pedagógico son elementos necesarios a considerar en este proceso, pero no suficientes. Los métodos son otro componente a considerar, constituyéndose en la vía, en el cómo conducir la formación para el logro de los objetivos y la apropiación y dominio de los saberes necesarios.
  Los métodos y estrategias de la formación permanente del coordinador académico-supervisor del liceo, suponen el camino de esta formación y en correspondencia con lo antes planteado, no pueden limitarse a métodos reproductivos o expositivos-ilustrativos, sino que deben ponderar el rol del coordinador en formación, como sujeto aprendiz y como gestor de sus propios aprendizajes. Para ello se requiere de métodos y estrategias de carácter problémico como la conversación heurística y el método investigativo en sus variantes de ejecución de proyectos, análisis de casos y otras, de manera tal que la propia praxis y la reflexión basada en las prácticas educativas, sirvan como base para el crecimiento, desarrollo y mejora del coordinador-supervisor.
  A través de tales métodos y estrategias, el coordinador pedagógico puede elaborar una teoría sustentada en su praxis, que le permita la comprensión personalizada de la práctica, surgida de la propia experiencia y delimitada en su naturaleza y extensión por las características del contexto en el que trabaja, contrastando los conocimientos teóricos que residen en el docente con la realidad de la clase cuando realiza el acompañamiento para hacerlos propios y que la base de ese conocimiento práctico es el proceso de ajuste teoría-práctica transformándose en el saber.
  Entre los componentes objetivos, contenidos y métodos-estrategias, se establecen relaciones de coordinación e interdependencia recíproca.
  Para que los componentes motivacional-vivencial y metodológico se concreten en la formación del coordinador pedagógico, particularmente referida a su función de supervisión educativa; es preciso una contextualización apegada a las áreas o esferas de actuación del coordinador en que tiene lugar su rol supervisor. Con ello tiene relación el tercer componente del modelo.
Componente funcional-contextual.
  El componente funcional-contextual de la formación permanente del coordinador-supervisor del liceo, apunta a la necesidad de connotar el dominio de los procesos relacionados con las funciones en los ámbitos de actuación específicos del coordinador como supervisor educativo en el liceo. Por supuesto que ello supone contextualizar la formación del coordinador-supervisor, atemperándola a las exigencias de su desempeño profesional-pedagógico, como eslabón necesario en su profesionalización como figura clave dentro del personal formador del liceo.
Contextualizar la formación del coordinador-supervisor, supone ponerlo a tono con las exigencias de su perfil de actuación profesional, ubicarlo en el entorno de actuación, en las líneas de acción que corresponden a su encargo social y educativo  en el contexto institucional y áulico. Esta contextualización funcional complementa la formación permanente del coordinador-supervisor, en la cual participan, además, los componentes motivacional-vivencial y metodológico.
  Los componentes de menor generalidad o subcomponentes del componente funcional-contextual de la formación permanente del coordinador académico del liceo, como supervisor educativo, son: el diagnóstico-organización-planificación, el acompañamiento-asesoría y la evaluación del desempeño docente.
  Estos componentes están alineados con las funciones básicas a ejecutar en su ejercicio profesional por el coordinador-supervisor, cuyo dominio debe ser connotado en su formación. Se destacan entre estas: la planificación de las tareas docentes; la comprensión del proceso evaluativo y la dinámica del desarrollo personal e integral del educando; la selección, producción y uso de las estrategias y tecnologías más adecuadas para lograr los objetivos de la formación; la evaluación de los aprendizajes y de las variables que los afectan o propician la adecuación de su acción a los requerimientos del proceso pedagógico; el uso de los resultados de las investigaciones para reformular o construir nuevos conocimientos y metodologías aplicables al hecho pedagógico, entre otras, en aras de la mejora de la labor docente e institucional. Lo anterior reafirma que la supervisión es un elemento clave de la organización y optimización del funcionamiento del sistema educativo.
El diagnóstico, organización y planificación
  La formación del coordinador para el ejercicio de su labor supervisora, debe intencionar la preparación para un diagnóstico que permita al coordinador determinar o comprobar el estado actual de sus docentes de aula así como, identificar qué  factores pedagógicos pueden estar  interfiriendo en el desarrollo normal de una clase, con vista a su mejora continua. Resulta indiscutible que conocer las exigencias de este diagnóstico, los métodos y técnicas a emplear para su desarrollo, las formas de interpretar la información derivada de la aplicación de instrumentos exploratorios y el cómo utilizar esta información en función de planear y organizar las acciones de asesoría y acompañamiento a los docentes a su cargo, constituye un importante desafío para los coordinadores pedagógico del liceo.
  Se asume el diagnóstico como el proceso que permite determinar el desarrollo alcanzado por los sujetos que forman parte de la realidad educativa y pronosticar sus potencialidades de desarrollo, así como la implementación de las vías correspondientes para su mejoramiento y formación continuos en las diferentes actividades del proceso docente educativo. En este caso se proyecta enfocar el diagnóstico en el personal docente, que es objeto (a la vez que sujeto) de la supervisión educativa, sin que ello excluya el diagnóstico de los estudiantes a su cargo, de su rendimiento docente, la calidad de sus aprendizajes y su formación, ya que todo esto de alguna manera refleja la productividad de la labor docente.
El diagnóstico constituye el proceso de identificación y tratamiento de la situación escolar como una continua retroalimentación y perfeccionamiento subsiguiente. Por tanto, diagnosticar implica identificar el fenómeno pedagógico buscando sus regularidades, tanto en los factores causales como en las condiciones en que se produce. Al mismo tiempo implica intervenir oportunamente, con lo cual están relacionadas las funciones de asesoría y acompañamiento del supervisor educativo, para ejercer las cuales debe prepararse convenientemente.
Los resultados del diagnóstico al docente, el grupo y la clase deben ser informados al docente al cargo del aula por el coordinador académico. Más que informar, se requiere compartir y dialogar sobre estos resultados y en este compartir, la preparación del coordinador en materia de comunicación, resulta determinante.
El acompañamiento-asesoría
  Los resultados del diagnóstico son decisivos para planear y llevar a efecto el acompañamiento y la asesoría, que constituye el segundo elemento constitutivo del componente funcional contextual de la formación del coordinador pedagógico, con énfasis en su función supervisora.
  La supervisión educativa supone el adiestramiento de los profesores para enseñar.  La función supervisora tiene un sentido cuando garantiza, enriquece y perfecciona el funcionamiento del sistema escolar, encargándose de su orientación, vigilancia  y desarrollo. A partir del diagnóstico, los supervisores se convierten en consejeros y orientadores de los maestros. Por ello, su preparación en materia de orientación para el acompañamiento y la asesoría, es esencial.
  El supervisor cuando orienta, ayuda al personal docente a lograr sus objetivos, procura la cohesión y la unidad del colectivo, aportando los recursos técnicos necesarios para el beneficio de la institución. Las regularidades definidas desde el momento del diagnóstico y su preparación en materia de orientación, comunicación y la labor educativa, permiten al coordinador-supervisor llevar a la práctica  los correctivos adaptados a las situaciones de enseñanza –aprendizaje, a las necesidades y características del docente, para de esta forma lograr la mejora tanto del accionar pedagógico de los docentes de aula como la del proceso pedagógico institucional,  a través de acciones de acompañamiento y asesoría que  contribuyan a fortalecer y perfeccionar de forma integral el proceso pedagógico, en correspondencia con los objetivos del sistema educativo bolivariano.
En la formación del supervisor, especialmente para la asesoría y acompañamiento del personal docente del liceo, debe reforzarse la importancia del dominio de la teoría de la comunicación y de las diversas  técnicas para la obtención de la información necesaria para lograr una supervisión eficaz. En tal sentido resulta útil y necesario fundamentar la formación en la modelación, la demostración, el análisis de casos, empleando el poder colectivo de supervisores y supervisados, en aras de la búsqueda de solución a los problemas concretos detectados en la práctica escolar.
  Los supervisores acompañan a los docentes en sus prácticas educativas, escuchan los problemas que presentan los maestros y sugieren algunas recomendaciones para ayudar a la solución de los mismos, solicitan la cooperación de quienes puedan prestarla cuando ellos no están lo suficientemente preparados para brindarla de manera directa y sugieren materiales adecuados para perfeccionar la enseñanza y para la labor formativa del docente con sus estudiantes. Lo anterior evidencia la necesidad de privilegiar en la formación permanente del coordinador, lo referido a sus labores de asesoría y acompañamiento.
  La evaluación del desempeño docente
  Por último, la formación permanente del coordinador para la labor de supervisión educativa, debe privilegiar su preparación en materia de la evaluación del desempeño docente. Esto se connota en el tercer subcomponente del componente contextual-funcional.
  La evaluación del desempeño docente es una función del coordinador-supervisor del liceo de especial importancia y que es consustantiva a su accionar. De una u otra manera, la evaluación está implícita en toda la supervisión, ya que cualquier  actividad de carácter supervisor implica una cierta apreciación sobre el funcionamiento del centro, del claustro y de los profesores en particular, aunque el objetivo que la haya producido no sea particularmente evaluador.
  La evaluación es parte del proceso docente-educativo del liceo, es un proceso sistemático destinado a obtener información que permita enjuiciar cualquier aspecto de la realidad educativa, como base previa para la toma de decisiones. Su finalidad no es únicamente la del control o la retroalimentación; tiene también propósitos educativos y desarrolladores, en tanto permite mediante el diálogo evaluador-evaluado o supervisor-supervisado, la concientización acerca de las dificultades y limitaciones que este último presenta para la guía del proceso docente-educativo, con vista a la adopción de las medidas pertinentes para proporcionar la ayuda necesaria, en función de su mejora.
  La evaluación sirve para elaborar los diseños de estrategias y medidas de refuerzo, con criterios y procedimientos ajustados a las condiciones y necesidades reales de cada docente, que le permitan formularse metas y objetivos conducentes al logro de un mayor nivel de compromiso con el proceso docente-educativo y en consecuencia, para procurar una mayor calidad del proceso.   
Al evaluar es preciso valorar las situaciones observadas en la clase o el accionar del docente evaluado, detallada y cuidadosamente y emitir propuestas acertadas. Por otro lado, la evaluación implica mediar entre dos partes, para lo cual es imprescindible comprender, ponderar y valorar las posiciones y puntos de vistas de ambas, antes de ejercer actuación alguna o emitir cualquier propuesta. Lo anterior refuerza la importancia de la comunicación para la evaluación y en tal sentido, la necesidad de ponderar esta en un modelo de formación permanente del coordinador académico del liceo, con miras a su función supervisora.
  La función evaluadora es una vía de profesionalización para el coordinador pedagogico y también para el docente de aula a su cargo. Mediante esta se pueden superar las dificultades mediante una toma de decisiones fundamentadas en datos fiables, del mismo modo que determinar si las condiciones del coordinador son adecuadas para asumir esa función.  Por otro lado, sirve para desarrollar en el docente de aula los conocimientos, habilidades y actitudes requeridas por lograr el perfeccionamiento pedagógico.
  Entre los componentes diagnóstico-organización-planificación, acompañamiento-asesoría y la evaluación del desempeño docente, se establecen relaciones de coordinación e interdependencia recíproca. La formación en materia de estas funciones consustanciales a la labor de supervisión educativa, es necesaria e imprescindible para ejercer la coordinación pedagógico en el liceo.

 CONCLUSIONES

En el modelo de formación permanente del coordinador pedagógico del liceo, en su función supervisora, se distinguen las siguientes relaciones:
 1.    Las relaciones entre los componentes motivacional-vivencial, metodológico y funcional-contextual son de reciprocidad y coordinación, del mismo modo que ocurre hacia el interior de cada componente respecto a los componentes de menor generalidad: comunicación, involucración afectiva y motivación profesional; objetivos, contenidos y métodos-estrategias de la formación; diagnóstico-organización-planificación, acompañamiento-asesoría y la evaluación del desempeño docente.
 2.    Se connota como componente de mayor jerarquía a la comunicación, por su trascendencia para el componente motivacional-vivencial y para el resto de los constitutivos del sistema: metodológico y funcional-contextual. Este componente resulta de carácter transversal, lo cual explica la importancia del mismo para la formación permanente del coordinador académico, siendo vía, requerimiento y contenido específico en este proceso.
 3.    Como resultado de la red de relaciones entre los componentes y subcomponentes del modelo, surge la profesionalización supervisora del coordinador pedagógico del liceo, que se constituye en la sinergia del sistema.
La profesionalización supervisora del coordinador pedagógico es la resultante de su formación permanente como supervisor pedagógica, expresión máxima de ese proceso conducente a la mejora profesional del coordinador, para un ejercicio superior de su función supervisora.

 BIBLIOGRAFÍA
 Ministerio del Poder Popular para la Educación. 2007. Currículo Nacional Bolivariano, Diseño Curricular del Sistema educativo Bolivariano. Caracas 1999. Ley Orgánica de educación. Caracas.